La escena, a las cinco y media de la mañana en el espigón de Benzú, tenía poco de rutinaria. Oscuridad cerrada, mar revuelto y un aviso urgente: un joven había quedado atrapado entre las rocas tras intentar bordear el espigón a nado. Un componente del equipo BÚHO lo había visto desde la distancia y dio la voz de alarma.
Hasta allí llegaron tres agentes de la 2ª Compañía Fiscal y de Fronteras. Lo que se encontraron no era sencillo: el chico, herido y golpeado por el oleaje, estaba encajado en una zona casi inaccesible. Para alcanzarlo, los guardias tuvieron que bajar entre piedras resbaladizas y moverse con cuidado para no acabar ellos también en el agua. No había margen para errores.
La extracción fue lenta y tensa. El joven presentaba lesiones graves y cualquier movimiento brusco podía empeorar su estado. Aun así, consiguieron sacarlo del alcance de las olas y colocarlo en un punto algo más seguro, lo suficiente para que los sanitarios pudieran intervenir.
El 061 llegó poco después. Los técnicos comprobaron que el chico estaba politraumatizado, con fracturas y una herida sangrante en la cabeza. Permanecieron junto a él sobre las rocas, sujetándolo para evitar nuevas caídas mientras el dolor le impedía moverse. La médica de la UME-061 asumió la coordinación en el propio espigón, organizando un operativo complicado por un detalle que suele pasar desapercibido: allí no hay cobertura. Ni teléfonos ni walkies. Todo se canalizó a través de la Guardia Civil.
Con paciencia, coordinación y bastante sangre fría, lograron inmovilizarlo en un tablero espinal y trasladarlo hasta la ambulancia. Llegó vivo al Hospital Universitario de Ceuta y, tras estabilizarlo, fue evacuado a la península.
Uno de los agentes recordaba después que, en ese mismo punto, el año pasado recuperó el cuerpo sin vida de otro joven. El espigón de Benzú, deteriorado y castigado por el mar, sigue siendo un lugar donde cada intervención se convierte en una carrera contra el tiempo y contra el propio entorno.
La AUGC ha felicitado públicamente a los tres guardias civiles por su actuación “decisiva” y ha extendido el reconocimiento al personal del 061. También ha vuelto a reclamar medidas urgentes para mejorar la seguridad en un lugar donde, demasiadas veces, la frontera se convierte en escenario de tragedias evitables.