Bandera rojigualda: 181 años del símbolo de unidad de todos los Ejércitos Españoles

Este 13 de octubre se conmemoran 181 años desde que Isabel II firmó el Real Decreto que impuso la bandera rojigualda como enseña común de todos los Ejércitos españoles. Un símbolo que ha perdurado a lo largo de casi dos siglos y que representa la unidad y el orgullo nacional

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181 años han pasado desde que el 13 de octubre de 1843, Isabel II firmó el Real Decreto que estableció la bandera rojigualda como enseña común para todos los Ejércitos españoles, poniendo fin a la diversidad de colores y escudos que portaban los regimientos hasta entonces. Esta bandera se ha mantenido durante casi dos siglos, con la única excepción de la tricolor utilizada durante la II República y la Guerra Civil en el bando republicano.

La orden de Isabel II, emitida el 13 de octubre de 1843, establecía que banderas, estandartes y escarapelas debían adoptar los colores rojo y amarillo. Sin embargo, estos colores ya habían sido elegidos 58 años antes por Carlos III. El Ejército español había utilizado históricamente una amplia variedad de banderas hasta que la necesidad de un paño de colores vivos sobre el que colocar las armas reales y que se distinguiera fácilmente en alta mar llevó a Carlos III a encargar al secretario de Marina, Antonio Valdés y Bazán, la creación de un nuevo pabellón naval.

Bandera

En 1785, Carlos III eligió dos bocetos de bandera presentados por Valdés y Bazán, uno para la Marina de Guerra y otro para la Mercante. La bandera de la Marina de Guerra, con franjas rojas y amarillas, se convirtió en la precursora de la bandera de España, y posteriormente, en la enseña de todos los ejércitos nacionales a partir de la Real Orden Unificadora de Isabel II de 1843.

Al año siguiente, se estableció que la bandera nacional debía izarse en todos los cuarteles y establecimientos militares durante las grandes solemnidades. Durante la Segunda República, en 1931, se promulgó un decreto que adoptaba la bandera tricolor con bandas horizontales roja, amarilla y morada, con el escudo de España en el centro de la banda amarilla.

Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, las tropas sublevadas utilizaron diferentes banderas. Para evitar esta diversidad, el presidente de la Junta de Defensa Nacional, general Cabanellas, firmó un decreto el 29 de agosto de 1936, restableciendo la bandera bicolor roja y gualda como la bandera de España. En 1938, se añadió el escudo de los Reyes Católicos sobre el pecho de un águila negra con una corona real abierta.

En 1945, un nuevo reglamento de insignias, banderas y distintivos reguló su uso y forma. En 1975, con la restauración de la Casa de Borbón en la persona de Juan Carlos I, este reglamento fue sustituido por el Real Decreto 1511/1977, que presentó algunas modificaciones en el escudo.

La Constitución Española de 1978 describe la bandera en su artículo 4.1 sin escudo. La Ley 39/1981, de 28 de octubre, regula el uso de la bandera de España y establece que simboliza la nación y representa los valores superiores expresados en la Constitución. Debe utilizarse en todos los edificios públicos y actos oficiales, según ha interpretado el Tribunal Supremo en varias sentencias.