Defensa y entrenamiento en Ceuta

Un día de maniobras en la Almina: el Ramix‑30 afina puntería con banda sonora metalera

El Ramix‑30 realiza una jornada de tiro real en el campo de Almina, con cañones 35/90, sargentos alumnos y un vídeo con banda sonora metalera difundido por la Comandancia General de Ceuta

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La Comandancia General de Ceuta ha difundido unas imágenes que muestran cómo trabaja el Grupo de Artillería Antiaérea del Ramix‑30 cuando toca salir al campo. Nada de decorados: tierra, cañones y una jornada de entrenamiento en el campo de tiro de Almina. Eso sí, con banda sonora metalera, porque alguien decidió que los cañones suenan mejor con guitarras de fondo.

Entrenamiento sin artificios

Las unidades se desplazaron hasta Almina para realizar ejercicios de tiro real con los cañones 35/90, piezas habituales en la defensa del espacio aéreo ceutí. Allí, entre polvo y viento, los artilleros hicieron lo que hacen siempre: ajustar, apuntar y disparar.

En esta ocasión, además, participaron los sargentos alumnos de la Academia de Artillería. Para ellos, la jornada fue una especie de examen práctico, la oportunidad de comprobar cómo se comporta el material cuando deja de ser teoría.

Objetivos en el aire, ojos en el horizonte

La Unidad de Blancos Aéreos se encargó de poner en movimiento los objetivos que debían abatir. Pequeños aparatos que cruzan el cielo y obligan a las baterías a coordinarse y reaccionar rápido. El vídeo difundido por la Comandancia recoge ese ir y venir de órdenes, movimientos y disparos, condensado en un time‑lapse que resume horas de trabajo en unos segundos.

La letra del himno y la realidad del campo

El audio que acompaña las imágenes habla del “enemigo que avanza destino en su error” y del “fuego y acero protegen la nación”. Sobre el terreno, la cosa es menos poética: ruido, retroceso, humo y el eco rebotando en las laderas. Pero la intención del mensaje institucional es clara: recordar que estas maniobras sirven para mantener a la unidad preparada.

Prepararse para que nada cambie

El Ramix‑30 insiste en la idea de estar “siempre alerta”. Más allá del tono épico del vídeo, la jornada en Almina fue lo que suele ser: un entrenamiento para que, cuando toque, todo funcione como debe. Un recordatorio de que, mientras la ciudad sigue su ritmo, hay unidades que pasan la mañana afinando la puntería para que el cielo siga tranquilo.