Este domingo, con motivo de la festividad de la Inmaculada Concepción, el acuartelamiento 'García Aldave', sede de la IV Bandera del Tercio Duque de Alba 2º de la Legión, será escenario de una solemne parada militar para honrar a la patrona del Arma de Infantería. El acto estará presidido por el comandante general de Ceuta, Marcos Llago Navarro, en un evento que combina fervor religioso y tradición castrense.
El Ejército de Tierra ha felicitado, a través de un vídeo publicado en redes sociales, a Infantería, Cuerpo Jurídico Militar y Capellanes castrenses, en el día de su patrona, la Inmaculada Concepción. "que aún te queda la fiel Infantería que, por saber morir, sabe vencer. ¡Fuego, movimiento, choque!"
Felicidades a nuestra #Infantería, Cuerpo Jurídico Militar y Capellanes castrenses, en el día de su #Patrona, la Inmaculada Concepción.
— Ejército de Tierra 🇪🇸 (@EjercitoTierra) December 8, 2024
"que aún te queda la fiel Infantería
que, por saber morir, sabe vencer".
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Pero, ¿por qué es la Inmaculada la patrona de la Infantería?
El milagro de Empel: origen del patronazgo
La historia se remonta al año 1585, en pleno conflicto de la Guerra de Flandes. Los Tercios españoles, célebres por su resistencia y disciplina, enfrentaban una difícil situación en el territorio flamenco, legado del emperador Maximiliano a su nieto Carlos V, un dominio que sería fuente de incesantes desafíos para la Monarquía Hispánica.
En aquella ocasión, los soldados españoles se encontraban rodeados por las tropas enemigas comandadas por el almirante Hohenlohe-Neuenstein. Ante la adversidad, los flamencos ofrecieron una rendición honrosa, pero los españoles respondieron con una frase que se convertiría en símbolo de su valor: "Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos".
Para romper el cerco, el enemigo optó por abrir los diques de los ríos cercanos, inundando el campamento español. Aislados y refugiados en el monte de Empel, los soldados se enfrentaban a la derrota inminente cuando, cavando una trinchera, un soldado halló una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción.
El hallazgo fue recibido como una señal divina. La imagen fue colocada en un altar improvisado, y el maestre del Tercio, Francisco Arias de Bobadilla, instó a sus hombres a encomendarse a la Virgen. Aquella noche, un frío viento congeló las aguas del río Mosa. Al amanecer del 8 de diciembre, los Tercios, avanzando sobre el hielo, sorprendieron al enemigo y lograron una victoria abrumadora. La respuesta del almirante Hohenlohe-Neuenstein quedó para la historia: "Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro".
Ese mismo día, la Inmaculada Concepción fue proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia, marcando el inicio de una profunda relación entre el Arma de Infantería y la Virgen.
Tradición y dogma
Aunque el vínculo nació en el campo de batalla, el reconocimiento oficial de la Inmaculada Concepción como patrona de la Infantería se consolidaría siglos después. En 1854, el papa Pío IX proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción mediante la bula Ineffabilis Deus. Posteriormente, en 1892, a solicitud del Inspector del Arma de Infantería, y por real orden de la Reina Regente María Cristina de Habsburgo, se declaró oficialmente a la Virgen como patrona de la Infantería española.
Desde los Tercios de Flandes hasta las actuales unidades del Ejército de Tierra, la figura de la Inmaculada Concepción sigue siendo símbolo de fortaleza, fe y sacrificio, virtudes que definen al soldado español y que este domingo serán nuevamente honradas en la parada militar de Ceuta.