La inestabilidad no da tregua en Ceuta. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha ampliado la alerta amarilla por viento y mantiene activado también el aviso por fenómenos costeros, prolongando así una jornada marcada por el temporal.
Según la actualización oficial, el aviso por viento en Ceuta estará vigente este viernes 13 de febrero desde las 18:00 hasta las 21:00 horas, con rachas máximas que pueden alcanzar los 80 kilómetros por hora. La alerta continuará durante la madrugada del sábado 14 de febrero, entre las 00:00 y las 07:00 horas, con rachas previstas de hasta 70 kilómetros por hora.
En paralelo, el aviso amarillo por fenómenos costeros permanecerá activo desde las 18:00 horas de este viernes hasta las 12:00 horas del sábado, lo que mantiene bajo vigilancia el estado de la mar en el Estrecho.
Ceuta, en una secuencia de inestabilidad
La ampliación del aviso confirma que la ciudad sigue inmersa en una secuencia de inestabilidad meteorológica que en las últimas horas ya ha provocado incidencias en el arbolado urbano, cancelaciones marítimas y cortes puntuales de tráfico.
Las autoridades recomiendan seguir únicamente información procedente de fuentes oficiales y acreditadas, y extremar las medidas de autoprotección, especialmente durante las horas nocturnas, cuando el viento puede intensificarse en zonas abiertas y elevadas.
Recomendaciones ante el temporal
Entre las recomendaciones trasladadas se insiste en asegurar ventanas y puertas, revisar sistemas de desagüe y estabilizar cualquier elemento susceptible de ser desplazado por el viento. También se aconseja precaución al circular por la vía pública ante la posible presencia de tapas de registro desplazadas o elementos sueltos.
Asimismo, se recuerda la importancia de no asumir riesgos innecesarios, evitar la toma de imágenes en zonas expuestas y prestar especial atención a personas vulnerables del entorno familiar o vecinal.
La llamada es clara: prudencia y sentido común mientras el temporal en Ceuta continúe activo. La noche se presenta ventosa y la ciudad deberá adaptarse a unas condiciones que, aunque habituales en el Estrecho, exigen responsabilidad colectiva.