Un camión de baldeo de la empresa municipal Servilimpce presta servicio de limpieza en el Parque Urbano Juan Carlos I durante la mañana de un domingo cualquiera. Hasta aquí, todo parece normal. Sin embargo, si se observa con detenimiento la imagen, hay un detalle que llama poderosamente la atención: el operario no está limpiando el mobiliario urbano, sino el de la terraza de un local de hostelería dentro del parque. Una labor que poco tiene que ver con las funciones que debe desempeñar una empresa municipal y que recuerda a aquella que las Brigadas Verdes realizaron hace más de una década en la residencia de un viceconsejero en la carretera del Pantano.
Algunos vecinos de Ceuta que pudieron presenciar la escena no tardaron en ironizar: "Ya puestos, que vengan y me limpien el coche", comentaba uno. Otro, por su parte, preferiría que le lavaran las persianas de su casa.
Bromas aparte, resulta llamativo que una empresa municipal de limpieza preste servicios a particulares, aunque haya sido algo puntual y una excepción a la norma. Mientras tanto, numerosas voces, sobre todo las de los algunos presidentes de barriadas, claman por una mayor presencia de los operarios de Servilimpce y por una mayor frecuencia de baldeos en sus calles.
Sea como fuere, lo cierto es que poco o nada ha cambiado, más allá de la imagen corporativa de la empresa de limpieza y recogida de residuos sólidos urbanos de Ceuta y la distribución de unos contenedores de residuos supuestamente "más resistentes y sostenibles" en los mercados de Ceuta. Mientras tanto, hay barrios que llevan casi tres años sin contenedores de reciclaje, a pesar de que estos ya fueron solicitados tras ser vandalizados al anterior consejero del área, Yamal Dris.
Vicios viejos bajo una nueva marca que, por ahora, no logra limpiar la mala imagen que TRACE se ganó durante años.
