El Centro Penitenciario de Ceuta acumula deficiencias que van desde módulos cerrados y sucios hasta la falta de climatización en sus oficinas. La precariedad en el mantenimiento ha derivado incluso en un incendio, lo que evidencia un deterioro creciente de las instalaciones.
El Centro Penitenciario de Ceuta atraviesa uno de sus momentos más críticos. A las denuncias sobre el funcionamiento interno y las carencias que arrastra la instalación, se suma ahora la evidencia del abandono de algunos de sus módulos, cerrados y sin uso, donde la suciedad y el deterioro avanzan sin control.
Espacios en los que, lejos de garantizarse un mantenimiento mínimo, se acumula polvo, restos de suciedad y mobiliario inservible, ofreciendo una imagen impropia de un servicio público que consume importantes recursos económicos.
Este domingo, un incendio —posiblemente de origen eléctrico— obligó a intervenir a los bomberos. Aunque no hubo que lamentar víctimas, sí quedaron patentes los daños materiales, más por el humo que por las propias llamas, que fueron sofocadas con rapidez. Un incidente que vuelve a poner de relieve la necesidad urgente de un mantenimiento real y efectivo en una instalación de estas dimensiones.
Denuncia de CCOO por el aire acondicionado
La dejadez no se limita a los módulos cerrados. La semana pasada, Comisiones Obreras (CCOO) denunciaba la falta de aire acondicionado en las oficinas exteriores de la prisión, donde trabajan juristas, personal de Tratamiento, funcionarios de seguridad y personal administrativo. Según el sindicato, las temperaturas han llegado a los 40 grados, generando un ambiente “insoportable” que compromete la salud y dificulta gravemente el desarrollo de las tareas diarias.
Lo más grave, según denuncia CCOO, es que esta situación se prolonga desde hace tres semanas a pesar de que existe una empresa contratada específicamente para garantizar el mantenimiento de las instalaciones. “No entendemos que habiendo una empresa encargada de estas funciones, los trabajadores lleven tanto tiempo sin aire acondicionado”, subrayan.
El sindicato exige a la dirección del centro que actúe de manera inmediata para restablecer unas condiciones laborales adecuadas y advierte que no tolerará lo que considera una irregularidad que vulnera la normativa en materia de prevención de riesgos laborales.
Síntoma de un deterioro general
Mientras tanto, los módulos cerrados y abandonados se convierten en un reflejo del deterioro general de la prisión: espacios sucios, insalubres y sin uso que simbolizan el fracaso de una gestión incapaz de garantizar el correcto funcionamiento de un servicio esencial.