El 15 de marzo de 2020, Ceuta confirmaba su primer caso positivo de coronavirus, una noticia que marcó un antes y un después en la ciudad. La pandemia, que hasta entonces parecía una realidad lejana, irrumpió con fuerza en la vida de los ceutíes. El día anterior, el Gobierno de España había decretado el estado de alarma, confinando a millones de personas en sus hogares en un intento de frenar la propagación de un virus que cambiaría la historia reciente.
El primer positivo
El comunicado oficial de la Consejería de Sanidad y el INGESA informaba sobre el primer paciente con COVID-19 en la ciudad: una persona procedente de Madrid que presentaba síntomas leves y permanecía aislada en su domicilio. En un intento por tranquilizar a la población, las autoridades insistieron en que se estaban siguiendo todos los protocolos y pidieron extremar las medidas de higiene.
Pocos días después, el 19 de marzo, el número de casos ascendía a cinco positivos. El virus ya estaba en Ceuta y, al igual que en el resto de España, la preocupación y la incertidumbre crecían a medida que se imponían nuevas restricciones.
El confinamiento: una ciudad en pausa
Las imágenes de las calles vacías, los colegios cerrados y los comercios con las persianas bajadas se convirtieron en el reflejo de una Ceuta paralizada. Lo que en un principio se anunció como una medida de 15 días, terminó extendiéndose durante meses. Solo se permitía salir para trabajar en sectores esenciales, comprar alimentos o acudir a la farmacia.
La vida cotidiana dio un giro radical. Los aplausos desde los balcones a las ocho de la tarde se convirtieron en un símbolo de unidad y agradecimiento al personal sanitario. Las redes sociales se llenaron de mensajes de ánimo y creatividad para sobrellevar el encierro. Sin embargo, también hubo momentos de tensión: el abastecimiento en los supermercados sufrió alteraciones, con largas filas y una insólita escasez de papel higiénico.
En los hospitales, el personal sanitario combatía una enfermedad sobre la que aún había muchas incógnas. El teléfono de atención sanitaria habilitado por la Ciudad recibió miles de consultas ante el temor de los ciudadanos por los síntomas.
Más de tres meses de estado de alarma
La fase más dura del confinamiento se extendió hasta mayo, cuando comenzó la desescalada con la apertura progresiva de comercios y terrazas. Sin embargo, la normalidad tardó en llegar. El uso de mascarillas, la distancia social y los controles de movilidad marcaron los meses siguientes, y la economía de la ciudad sufrió el impacto de las restricciones.
Cinco años después, la pandemia ha quedado atrás, pero su huella sigue presente. La experiencia del COVID-19 transformó la sanidad, el teletrabajo, la educación y las relaciones sociales. Para muchos ceutíes, aquel 15 de marzo de 2020 sigue grabado en la memoria como el día en que el mundo cambió.