Este domingo, y como cada 9 de febrero, la Ciudad Autónoma de Ceuta celebró la tradicional renovación del Voto de Gracias a su Patrona y Alcaldesa Perpetua, Santa María de África, un acto que se remonta a 1651, cuando el conde de Torres Vedrás agradeció a la Virgen la protección de la ciudad frente a la epidemia de peste que afectó a Europa. La misa, que comenzó a las 12.00 horas, tuvo lugar en el Santuario de Nuestra Señora de África y congregó a numerosas autoridades locales, entre ellas el presidente de la ciudad, Juan Vivas; la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Nabila Benzina; la consejera de Cultura, Pilar Orozco; el consejero de Presidencia, Alberto Gaitán, y la delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez.
En su intervención, el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, expresó un profundo reconocimiento a la Virgen por su constante protección hacia Ceuta y sus habitantes: "Venimos para darte las gracias; gracias por ser un manantial inagotable de espiritualidad; de consuelo en la adversidad, de luz en la oscuridad, de fuerza frente a los desafíos".
Vivas continuó destacando el amor y la unión que Santa María de África representa para los ceutíes, señalando que este amor "todo lo puede y alcanza, para el que no existen metas imposibles ni sueños irrealizables". En su mensaje, también renovó el compromiso de la Ciudad para seguir trabajando por el bienestar de todos los ceutíes, en especial de los más vulnerables.
Además, Vivas recordó la histórica renovación del Voto que se inició en 1651 y que ha sido renovado por diversas autoridades a lo largo de los siglos, desde el Marqués de Campo Fuerte en 1743 hasta la Asamblea de la Ciudad en 1996. "Ratifico, como se hizo en siglos pasados, la obligación que contrajimos entonces de celebrar públicamente cada 9 de febrero este Voto de Gracias que nos recuerda la protección que ha dispensado, dispensa y dispensará a Ceuta y a sus habitantes", afirmó.
El acto finalizó con un sentimiento de fraternidad y agradecimiento, otorgándole flores a la Patrona, reafirmando el vínculo entre los ceutíes y Santa María de África, cuyo amparo se renueva cada año con la esperanza de que siga protegiendo a la ciudad y a su gente.
