Servilimpce, la empresa municipal encargada de la limpieza viaria de Ceuta, está lejos de alcanzar los objetivos fijados cuando el Gobierno de Vivas asumió su gestión directa. Lejos queda la Ceuta que obtuvo una 'Escoba de Plata' y otra de 'Oro' en 2008 y 2010 respectivamente, cuando Yolanda Bel era la titular de la Consejería de Medio Ambiente. En aquel entonces, Bel aseguró que "vamos por el buen camino" y garantizó que su departamento iba a "continuar trabajando" en esa línea. Sin embargo, 16 años después, esa línea parece haber sido olvidada.
No pasa una semana sin que una barriada denuncie la suciedad que se acumula en sus calles, obligando a los operarios de la empresa a intervenir tras las protestas públicas de los vecinos. Esta situación evidencia las grietas en la gestión del equipo directivo de Servilimpce, que enfrenta serios desafíos para cumplir eficazmente con sus responsabilidades. Un equipo de gestión con integrantes que los propios trabajadores de la empresa desconocen a qué dedican las 37 horas y media de jornada laboral. “No sabemos qué es lo que hacen, porque muchos 'jefes' ni van y otros ni fichan, pero sí tenemos claro que lo cobran bien”, lamentaba un trabajador mientras se afanaba en recoger enseres de la calle.
Recientemente, el diario digital Ceuta al Día subrayaba la incapacidad del nuevo gerente de Servilimpce para liderar de manera eficiente a su equipo directivo. Esto ha generado preguntas sobre si el problema radica en una falta de autonomía del gerente o si, por alguna razón, se le ha pedido que modere sus esfuerzos para evitar cambios drásticos. Estas especulaciones han llevado a algunos a pensar que la gestión de la limpieza viaria en Ceuta podría estar abriendo un "prólogo" hacia un futuro en el que el servicio vuelva a manos privadas.
La falta de control ante un equipo directivo anclado en privilegios heredados de la gestión privada y su evidente ineficacia parecen ser puntos clave en el deterioro de la limpieza urbana en Ceuta. Sin un liderazgo claro y objetivos sólidos, la empresa no parece tener la capacidad de devolver a la ciudad su nivel previo de limpieza y orden. Esto plantea una cuestión más amplia: ¿debe la limpieza viaria ser gestionada por una entidad pública o privada? La experiencia actual podría estar inclinando la balanza hacia la privatización como una posible solución, al menos en la opinión de aquellos que recuerdan una Ceuta más limpia en el pasado.