Abrir un espacio de reflexión, debate plural y conocimiento para abordar los problemas estructurales de Ceuta. Ese fue el objetivo con el que la Asociación Civil Foro Ceuta Siglo XXI impulsó las jornadas celebradas el pasado mes de septiembre, un foro que ha culminado ahora con un conjunto de conclusiones, objetivos y propuestas que dibujan un escenario preocupante, pero también una hoja de ruta para el futuro de la ciudad.
Las jornadas abordaron cuestiones clave como la presión migratoria, las dificultades económicas estructurales, la alta tasa de desempleo, especialmente juvenil, la necesidad de diversificar el modelo productivo, la dependencia del mercado interno y las tensiones fronterizas con Marruecos, poniendo el foco en la falta de respuestas sostenidas desde los poderes públicos.
Un modelo económico agotado
La primera conferencia, titulada “Presente y futuro económico de Ceuta”, a cargo de Emilio Lamorena Guil y Sony Vashdev Lalwani, partió de una realidad incuestionable: Ceuta solo puede operar en su mercado interno doméstico, sin posibilidades reales de comercio exterior debido a la ausencia de una aduana comercial operativa con Marruecos y a su exclusión del territorio aduanero europeo.
Entre las principales propuestas planteadas destacó la creación de una Sociedad de Capital Riesgo, un instrumento regulado por el Banco de España, presente en otras comunidades autónomas, que permitiría dinamizar la economía mediante la inversión directa en proyectos empresariales, superando un modelo basado casi exclusivamente en ventajas fiscales y fondos europeos, cuya eficacia se considera limitada.
Los ponentes alertaron además de la escasez de suelo industrial, la presión sobre el uso residencial y la limitada capacidad hotelera, factores que frenan tanto el desarrollo económico como el acceso a la vivienda y la consolidación de una estrategia turística sólida. A ello se suma un desempleo juvenil del 64 %, que exige, según se expuso, una revisión profunda de los catálogos formativos, adaptándolos a nuevas oportunidades económicas.
El análisis incluyó también la viabilidad de proyectos de energía verde, mediante el aprovechamiento de las corrientes marinas del Estrecho, así como iniciativas turísticas novedosas como el barco-hotel, una pista de hielo temporal en el Parque Marítimo o el desarrollo del turismo de salud y castrense.
La frontera y la presión de Marruecos
La segunda conferencia, “La asfixia consentida de Ceuta”, ofreció una de las visiones más críticas. El periodista Ignacio Cembrero sostuvo que Marruecos mantiene una estrategia de asfixia económica sobre Ceuta y Melilla, ante la que, a su juicio, existe un silencio preocupante tanto por parte del Gobierno local como del Gobierno de España.
Cembrero calificó la aduana comercial recientemente abierta como una aduana simulada, imprevisible y arbitraria, y denunció que Marruecos no aplica en la frontera terrestre el mismo régimen de viajeros que en sus puertos y aeropuertos. En su análisis, España “tiene miedo a Marruecos y deja sola a Ceuta”, cediendo terreno diplomático sin exigir contrapartidas reales, incluso tras episodios críticos como la crisis migratoria de mayo de 2021.
Proyecto colectivo y soluciones de Estado
En la tercera ponencia, “El futuro de la ciudad está en nuestras manos”, Ana Oramas trasladó a Ceuta la experiencia de gestión de La Laguna (Tenerife), defendiendo la fuerza de un proyecto colectivo sostenido en el tiempo. Reclamó igualdad de condiciones para territorios singulares como Ceuta y Canarias y criticó duramente que PP y PSOE “usen políticamente” la crisis migratoria, un problema que, a su juicio, exige soluciones de Estado.
Oramas advirtió de que el paro juvenil es “la mayor bomba de relojería” que amenaza el futuro de la ciudad y subrayó que la tolerancia social no es suficiente sin una capacidad real de integración y oportunidades.
Más Europa para Ceuta
La dimensión europea centró la cuarta conferencia, “Ceuta: + España + Europa”, impartida por Jordi Cañas, quien defendió que el futuro de la ciudad pasa por anclar firmemente a Ceuta en las estructuras de la Unión Europea. Alertó del “chantaje permanente” de Marruecos y sostuvo que los problemas de Ceuta deben convertirse en problemas europeos, exigiendo a la UE que haga cumplir sus acuerdos.
Cañas recordó el bloqueo a iniciativas para incluir a Ceuta en Schengen y la Unión Aduanera, advirtiendo de que esta falta de integración genera inseguridad jurídica y debilita la posición de la ciudad.
Conclusiones: Ceuta, en una encrucijada
Las conclusiones finales de las jornadas reconocen abiertamente que Ceuta sufre una “asfixia consentida”, provocada tanto por la situación anómala de la aduana como por su exclusión de la Unión Aduanera Europea. El Foro reclama una reacción activa y coordinada de los poderes públicos y de la sociedad civil, así como un mayor compromiso de Madrid y Bruselas.
Desde el punto de vista económico, se considera urgente sustituir el modelo tradicional, impulsar la inversión productiva y someter a estudio de viabilidad propuestas como la Sociedad de Capital Riesgo, el barco-hotel, la energía hidrocinética, la reactivación del Puerto de Ceuta o el fortalecimiento del sector pesquero.
El Foro Ceuta Siglo XXI concluye que el futuro de la ciudad solo podrá construirse desde una estrategia clara, compartida y sostenida, en la que Ceuta deje de ser pasiva, refuerce su papel como frontera exterior de la UE y se convierta en dueña de su propio destino.