Ceuta ha comenzado los trabajos de cribado de arena en la playa del Tarajal, una actuación clave dentro del plan de regeneración del litoral con el objetivo de reforzar otras playas que han sufrido pérdidas de arena tras los últimos temporales.
El proceso consiste en filtrar la arena para eliminar piedras, restos orgánicos y materiales no deseados, garantizando así un sedimento más fino, limpio y seguro para los bañistas. Este paso resulta fundamental para asegurar que la arena que se traslade a otras zonas sea adecuada, estable y duradera, mejorando tanto la calidad ambiental como la experiencia de uso de las playas.
Una actuación clave frente a la erosión del litoral
La intervención se enmarca en un proyecto más amplio que busca frenar la regresión de las playas ceutíes, especialmente en aquellas áreas más expuestas a los temporales. En este sentido, el portavoz del Gobierno, Alejandro Ramírez, ya adelantó en la última sesión de control que los trabajos estarán finalizados previsiblemente en el mes de junio.
Durante el debate plenario, el Ejecutivo subrayó que se trata de un proyecto “laborioso”, que ha requerido múltiples estudios previos, especialmente en lo relativo a los aportes de arena y la regeneración en la zona de los espigones, considerados elementos clave para evitar nuevas pérdidas de sedimentos.
Aportes de arena y evaluación ambiental
El plan contempla el uso de arena procedente de distintos puntos, siempre que sea un material compatible con el existente en Ceuta. No obstante, la Ciudad también ha solicitado estudiar alternativas desde la costa de Cádiz para optimizar la actuación.
En paralelo, los técnicos trabajan en determinar si el proyecto deberá someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria o simplificada, un factor que condicionará los plazos de ejecución. Mientras que el procedimiento simplificado podría resolverse en unos tres meses, el ordinario podría extenderse hasta los doce.