Evitar que ciertas zonas sufran apagones reiterados mientras otras permanecen intactas, garantizando así una distribución equitativa de las interrupciones del suministro se comenzó a implementar desde el pasado 14 de noviembre, un nuevo Plan de Deslastre, con el propósito de democratizar los apagones mediante un sistema rotatorio.
Sin embargo, el reciente apagón registrado este lunes ha dejado perplejos a muchos, ya que áreas distantes entre sí, como Plaza Azcárate y Real 90, así como Loma Colmenar y Sidi Embarek, se vieron afectadas de manera simultánea, algo inesperado bajo los criterios del nuevo sistema.
La estrategia parte de la subestación eléctrica de la Central Diésel de Ceuta, y se basa en la desconexión automática de la demanda cuando se detectan desbalances críticos entre generación y consumo. Para ello, el sistema utiliza relés de subfrecuencia que activan cortes en distintas líneas de distribución según un orden preestablecido. Este orden, ahora modificado, permite que las interrupciones roten entre diferentes zonas.
Antes del 14 de noviembre, el deslastre afectaba prioritariamente a Barriadas y Campo Exterior, seguidas de Enrique el Navegante, Poniente y Manzanera, Polifuncional y Levante, y finalmente la Desaladora. Con el nuevo modelo, las prioridades se ajustaron: Enrique el Navegante pasa al primer lugar, mientras que Barriadas y Campo Exterior ocupan el segundo puesto. Este cambio busca reducir la frecuencia con la que las mismas zonas sufren los cortes de suministro.
El apagón registrado al mediodía de este lunes trajo consigo una peculiaridad que ha generado confusión. Mientras que el centro de la ciudad experimentó cortes breves, otras áreas como las barriadas del Campo Exterior sufrieron interrupciones más prolongadas. Lo curioso es que las zonas afectadas no correspondían al mismo grupo dentro del esquema de deslastre, lo que ha encendido interrogantes sobre la implementación del plan.
Además, el horario de la interrupción, en pleno mediodía, afectó negativamente a negocios y empresas en horario comercial, acentuando las molestias entre los ciudadanos y comerciantes.
El Plan de Deslastre plantea un desafío técnico y social: garantizar la seguridad del sistema eléctrico sin causar un impacto desproporcionado en la vida cotidiana de los ciudadanos. Aunque el enfoque rotatorio promete mayor equidad, los cortes simultáneos en zonas no previstas ponen en entredicho su efectividad inicial.
Mientras las autoridades ajustan los parámetros del sistema, queda por ver si el modelo rotatorio logra cumplir su objetivo de distribuir los apagones de manera justa, minimizando el impacto en la economía local y la vida de los ceutíes.