La Ciudad decide no cerrar por completo el vial tras las protestas y habilita accesos alternativos para vecinos y vehículos.
El malestar llevaba días creciendo, pero fue este lunes cuando comerciantes y vecinos de Hadú decidieron plantarse físicamente frente a las obras que se desarrollan en la avenida principal del barrio para impedir que continuaran avanzando. La protesta no fue simbólica: reclamaban soluciones inmediatas ante una situación que, según denuncian, estaba dejando incomunicados a comercios, vecinos y personas con movilidad reducida, además de generar un riesgo evidente en caso de emergencias.
Las obras, que afectan prácticamente a todo el recorrido de la avenida, habían dejado sin accesos claros de entrada y salida, obligando a rodeos imposibles y bloqueando el tránsito habitual. La preocupación iba más allá de la actividad económica. Los vecinos alertaban de escenarios críticos: “¿Qué pasa si tiene que entrar una ambulancia o un camión de bomberos?”, se preguntaban.
Este martes, el portavoz del Gobierno de la Ciudad, Alejandro Ramírez, ha sido preguntado por esta situación y ha defendido que la actuación cuenta desde su inicio con los mecanismos técnicos necesarios para prever este tipo de escenarios. “En cualquier actuación de obra existe una figura que es el coordinador de Seguridad y Salud y un plan de coordinación que es previo al inicio de las obras donde se recogen pues todas estas problemáticas, es decir, de actuaciones de emergencia que tengan que actuar en un momento dado, espacios que tengan que habilitarse”, ha explicado.
Ramírez ha subrayado que ese plan contempla desde el inicio “todas estas problemáticas” y que se va ejecutando conforme avanza la obra. No obstante, ha reconocido que se trata de una actuación que impacta de lleno en el día a día del barrio. “Es una obra que, como sabemos, afecta de manera muy directa por la zona en la que se realiza al día a día, ¿no?, de la barriada, tanto vecinos como comerciantes”, ha admitido.
Ante ese escenario, el portavoz ha defendido que la Administración ha ido adaptando la ejecución a las circunstancias que han ido surgiendo, con el objetivo de generar “las mínimas molestias posibles dentro de la envergadura de esta actuación”. Y ahí llega el giro tras la protesta vecinal.
Según ha confirmado, el cierre total previsto para este martes no se ha ejecutado. “Esta mañana también se ha tomado una decisión de no se va a cortar de manera completa, por así decirse, todo el tramo como si estaba previsto y se ha decidido centrarse en el primer tramo y dejarlo finalizado y terminado lo antes posible y ir continuando de manera progresiva los avances en la obra”, ha señalado.
Además, se han adoptado medidas concretas para garantizar la movilidad. Entre ellas, la habilitación de un acceso alternativo para vehículos por la parte trasera, a través de la zona conocida como el puente de la Encrucijada. “Es un puente peatonal, pero se han hecho los estudios, los cálculos y se ha habilitado para que también los vehículos tengan una salida por la parte de atrás”, ha detallado Ramírez.
A ello se suma la apertura de accesos peatonales provisionales a lo largo de la obra, especialmente por la zona central, para evitar que los vecinos tengan que desplazarse de un extremo a otro de la avenida. “Para que también los vecinos pues puedan cruzarse y no tener que dar la vuelta de una punta a otra”, ha precisado.
Preguntado por el momento exacto en el que se adoptan estas decisiones, el portavoz del Gobierno ha sido claro: “Desde esta mañana, sí, porque hoy en teoría se iba a producir ese cierre completo”. La decisión, ha explicado, se adopta tras constatar que el cierre dejaba sin acceso a vecinos y comercios, y responde a una propuesta trasladada por la Dirección Facultativa de la obra, que ahora centrará sus esfuerzos en terminar el primer tramo y abrirlo al público antes de continuar con el resto.
La protesta de Hadú ha logrado así un primer resultado tangible: menos cortes, accesos habilitados y una ejecución más escalonada.