Dentro de un año, Ceuta dejará de ser una isla energética. La ciudad ya no precisará la producción de la Central Diésel de Endesa, única fuente de electricidad en Ceuta. La producción de energía eléctrica por parte de Endesa cesará una vez que se instale el cable submarino de interconexión eléctrica, que funcionará como un cordón umbilical con la península.
Con la aprobación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que otorgó la Autorización Administrativa Previa, las obras han comenzado simultáneamente en ambos extremos del interconector, desde tierra hasta mar adentro, y se espera que se prolonguen hasta 2025, según las previsiones de Red Eléctrica, que gestiona la red de transporte y la operación del sistema eléctrico español.
En la ciudad, el cable se instalará de manera subterránea. La transición de la instalación de tierra a mar se realizará mediante la técnica de perforación horizontal dirigida, evitando así impactos en las playas o zonas de baño y daños a especies protegidas en la primera línea de aguas.
La perforación del terreno en la explanada de Juan XXIII para la instalación del cable de interconexión eléctrica entre la península y Ceuta ya está en marcha. Hasta ahora, el único 'inconveniente' que han encontrado es la dureza del terreno. La empresa Catalana de Perforaciones está llevando a cabo las obras y tendrá que perforar unos 500 metros para que el cable haga la transición mar-tierra.
Para llevar a cabo la perforación, se ha acotado un espacio en la explanada de Juan XXIII, lo que ha limitado la capacidad de aparcamiento de la zona. Esto ha causado molestias a muchos usuarios de la playa de 'El Chorrillo'. Muchos ceutíes se preguntan si no había otro momento para acometer la obra. La respuesta es no, según el Área Funcional de Fomento de la Delegación del Gobierno en Ceuta. El inicio de la obra ahora, en pleno verano, se debe a la reserva de las máquinas, en concreto del barco encargado de "tirar el cable".
Con solo tres barcos en el mundo, los denominados cableros, "ha habido que adaptar la obra a la reserva que se hizo", apuntan desde Delegación del Gobierno. Una reserva que se realizó hace tres años. Independientemente de esta circunstancia, "se trata de una obra que se prolongará durante más de un año", por lo que siempre habría habido una ocupación de la explanada de Juan XXIII "sí o sí en verano".
Desde Fomento de la Delegación señalan que la afección real al baño "es nula", dado que las zonas acotadas solo corresponden a la explanada y delante de la explanada en el mar. Un área que no tiene playa y en la que la navegación, en años anteriores, también estaba restringida por la ubicación de la almadraba, que ahora se ha trasladado más al este.
La única afección real es al aparcamiento. Desde la Delegación del Gobierno comprenden la problemática del aparcamiento "pero entendemos que una obra del interés general, y en particular para Ceuta, tiene que tener todas las facilidades por parte de la administración para que esa infraestructura entre en funcionamiento cuanto antes para que la electricidad en Ceuta sea más verde y más económica para todos los ciudadanos".
Red Eléctrica estima que su puesta en servicio reducirá 300.000 toneladas anuales de gases de efecto invernadero, mejorando la calidad del aire en el Estrecho de Gibraltar. Al mismo tiempo, indican desde la empresa, dará paso a un régimen eléctrico más eficiente al sustituir energía más cara, procedente de la central térmica de Ceuta, por energía proveniente de la península, con más de un 60% de integración renovable en lo que llevamos de año, repercutiendo en el ahorro de costes para el sistema y, por lo tanto, para todos los consumidores.
Serán 58 kilómetros de cable submarino que estarán a una profundidad máxima de 900 metros bajo el nivel del mar. Se trata de un enlace de tecnología avanzada a doble circuito a 132 kV protegido frente a agresiones externas.