La prisión de Ceuta ignora la igualdad: las funcionarias, sin vacaciones

Vacaciones que se niegan por sistema. El sindicato TAMPM señala a la dirección de Fuerte Mendizábal por incumplir acuerdos y aplicar criterios desiguales. La igualdad, arrinconad

Centro Penitenciario de Ceuta prisión cárcel Fuerte Mendizábal
photo_camera Centro Penitenciario de Ceuta en Fuerte Mendizábal

El sindicato TAMPM acusa a la dirección de la prisión de Ceuta de aplicar criterios discriminatorios en la concesión de vacaciones. Las funcionarias, en el caso de coincidir dos una de ellas es excluida sistemáticamente, vulnerando el acuerdo firmado en febrero. La gestión de, de nuevo en entredicho.

Las denuncias que atraviesan los muros del Centro Penitenciario de Ceuta ya no son casos aislados: son una constante. Desde aires acondicionados inservibles hasta expedientes disciplinarios arbitrarios, módulos cerrados y una plantilla enfrentada a su propia dirección. El último capítulo: discriminación de género institucionalizada.

La Sección Sindical de TAMPM-CEUTA ha puesto sobre la mesa una acusación grave: la dirección del centro aplica criterios distintos a hombres y mujeres para conceder vacaciones y permisos. Lo llaman “discriminación sistemática”, y no es una exageración.

El 25 de febrero se celebró una reunión para fijar el calendario laboral. Se alcanzó un acuerdo —todavía sin acta oficial— que garantizaba igualdad en el disfrute de vacaciones entre funcionarios y funcionarias. Pero cuando llegó el verano, la dirección decidió ignorarlo. Según TAMPM, si dos funcionarias de la misma guardia solicitan vacaciones coincidentes, a una se le deniega automáticamente. ¿La excusa? Hay que cubrir el módulo de mujeres. ¿La realidad? La igualdad se sacrifica por comodidad.

El sindicato lo deja claro:

“Vulnerar la igualdad entre sus funcionarios le resulta más cómodo a la Dirección del Centro Penitenciario de Ceuta que buscar soluciones alternativas y viables en cada caso puntual”.

Y no es la primera vez que la gestión de Nonia Velázquez queda en entredicho.

TAMPM exige medidas urgentes para garantizar que las funcionarias no sigan pagando el precio de una planificación deficiente. La cobertura del módulo femenino no puede seguir recayendo exclusivamente en ellas.

Esta denuncia no es una excepción, es parte de un patrón. Los sindicatos llevan años alertando sobre la falta de personal, recursos y voluntad política. Lo que ocurre en Ceuta no es un problema técnico: es una forma de gobernar.