A pocos días de la Nochebuena, Ceuta ha vivido un fin de semana de caos debido a la inesperada afluencia de viajeros en lo que se denominó la "Mini OPE". Aunque inicialmente se esperaba un movimiento controlado de vehículos y pasajeros, la realidad ha superado todas las previsiones y ha puesto en evidencia una organización insuficiente para gestionar la situación.
El sábado por la tarde, alrededor de las 14:00 horas, el embolsamiento de Loma Colmenar ya acumulaba más de 200 vehículos. Sin embargo, conforme avanzaba la jornada, el flujo de coches y viajeros aumentó de forma constante, llegando al punto de saturar completamente las instalaciones. Este inesperado volumen de personas, en su mayoría marroquíes residentes en el extranjero que buscaban cruzar a Marruecos para las festividades navideñas, desbordó la capacidad operativa de las infraestructuras.
Impacto en la conexión marítima
La situación no solo afectó a los viajeros que aguardaban durante horas en el embolsamiento, sino también a la conexión marítima entre Ceuta y Algeciras. Los barcos operaron al límite de su capacidad, provocando retrasos de al menos una hora en los trayectos. Este colapso logístico ha generado malestar entre los usuarios y ha evidenciado la falta de previsión ante este movimiento de personas.
Falta de organización y previsión
Aunque inicialmente se consideró que esta "Mini OPE" sería una operación menor, la realidad ha demostrado lo contrario. El volumen de personas y vehículos ha sido similar al de una OPE tradicional, pero sin la planificación ni los recursos necesarios para gestionar un movimiento de estas dimensiones.