El macroproyecto de túnel ferroviario entre Marruecos y España avanza con inversión millonaria y socios técnicos de primer nivel. La obra, a 475 metros bajo el mar, aspira a mover 12,8 millones de viajeros y 13 millones de toneladas al año y abre un nuevo horizonte logístico con impacto directo en Ceuta.
El túnel ferroviario bajo el Estrecho de Gibraltar, destinado a unir Marruecos con España, ha dejado de ser una idea recurrente para convertirse en un proyecto que atrae inversiones millonarias y atención internacional. La propuesta, incluida durante décadas en los planes de conexión entre continentes, entra ahora en una fase clave con la participación de compañías de primer nivel y el impulso de estudios técnicos que avalan su viabilidad.
Según el portal francés Innovan, el objetivo es transformar el Estrecho en un corredor logístico de alcance global que conecte las dos orillas del Mediterráneo, impulsando tanto el transporte de pasajeros como el de mercancías. Las previsiones hablan de 12,8 millones de viajeros y 13 millones de toneladas de carga al año cuando la infraestructura esté operativa.
Tecnología y desafíos bajo el mar
La alemana Herrenknecht AG, referente mundial en la fabricación de tuneladoras, asume un papel central en el desarrollo técnico. Su experiencia en obras como el túnel del Brennero o el metro de París refuerza el equipo que deberá afrontar las complejidades geológicas y la actividad sísmica del Estrecho. La obra alcanzaría una profundidad estimada de 475 metros bajo el nivel del mar, lo que exige planificación minuciosa y protocolos de máxima seguridad.
En España, la filial Herrenknecht Ibérica trabaja en tuneladoras capaces de operar en suelos difíciles y soportar altas presiones en el lecho marino, mientras que Tekpam Ingeniería ha completado un estudio sísmico integral para garantizar la estabilidad de la infraestructura en todas sus fases.
Coste e impacto económico
El presupuesto del proyecto se mueve en una horquilla de entre 6.000 y 30.000 millones de euros. A cambio, se persigue levantar una arteria comercial que acelere las migraciones de carga, dinamice el turismo y refuerce las relaciones económicas entre Europa y África.
Qué puede suponer para Ceuta
En Ceuta, el debate ya no es si habrá efecto, sino cómo y cuándo. El proyecto podría impulsar nuevas oportunidades en logística, servicios vinculados al tránsito y turismo, además de situar a la ciudad en el mapa de un nuevo eje económico del Estrecho, siempre y cuando se normalice el tránsito de mercancías en la aduana. Para la ciudad, acostumbrada a convivir con picos de tráfico y retos fronterizos, la clave estará en anticipar escenarios y posicionarse donde habrá más valor añadido.