La Hermandad del Rocío refuerza su compromiso con la infancia vulnerable

25 mochilas solidarias para que ningún niño ceutí se quede atrás

La Hermandad del Rocío vuelve a llenar de esperanza la mochila de 25 niños ceutíes con su campaña solidaria de inicio de curso

Una mochila, una oportunidad: la Hermandad del Rocío entrega material escolar a menores ceutíes en situación vulnerable
photo_camera Una mochila, una oportunidad: la Hermandad del Rocío entrega material escolar a menores ceutíes en situación vulnerable

La campaña “Vuelta al Cole Solidaria” entrega material escolar a 25 menores en riesgo de exclusión social, en colaboración con Cáritas

En una mañana cargada de emoción y compromiso social, la Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Ceuta ha vuelto a demostrar que la fraternidad no es solo una palabra, sino una acción concreta. Por cuarto año consecutivo, la campaña “Vuelta al Cole Solidaria” ha llenado de ilusión a 25 niños ceutíes en situación de vulnerabilidad.

La entrega tuvo lugar en las dependencias de Cáritas Diocesana, entidad que canaliza la ayuda hacia familias al borde de la pobreza. Allí, cada niño recibió una mochila repleta de material escolar: libretas, lápices, estuches, cuadernos y todo lo necesario para afrontar el nuevo curso con dignidad y entusiasmo.

Esta acción se enmarca dentro del proyecto Fraternidad, que la Hermandad desarrolla durante todo el año. “No se trata solo de dar, sino de acompañar”, explican desde la organización, que ha convertido la solidaridad en una forma de estar presente en la vida de quienes más lo necesitan.

Con sede social en la Avenida de Madrid y sede canónica en la Parroquia de Santa Teresa, la Hermandad del Rocío sigue tejiendo redes de apoyo desde la fe y el compromiso ciudadano. Su labor, discreta pero constante, se ha convertido en un ejemplo de cómo las entidades religiosas pueden ser motores de cambio social.

En tiempos donde la vuelta al cole puede convertirse en una carga insostenible para muchas familias, gestos como este no solo alivian, sino que dignifican. Porque detrás de cada mochila entregada hay una historia, un niño que sonríe, y una comunidad que no mira hacia otro lado.