En su tradicional publicación previa al partido, el club ha compartido una imagen de Punch junto a la mascota caballa, Caballati, con un mensaje que conecta directamente con el lema que ya forma parte del imaginario del Murube: “Aquí nadie se siente solo”.
El guiño no es casual. Este miércoles, a las 19:00 horas, el conjunto caballa disputa en el Alfonso Murube el encuentro correspondiente a la jornada 25, aplazado por el temporal, frente al Córdoba CF. Y lo hace apelando a una historia que ha dado la vuelta al mundo.
Punch, el mono viral que conquistó las redes
Quizá todavía haya quien no sepa quién es Punch. Se trata de un mono japonés de siete meses que reside en el zoológico de la ciudad de Ichikawa, en las afueras de Tokio. Fue abandonado por su madre en el momento del parto y desde entonces vive bajo la tutela de especialistas que activaron un protocolo de crianza asistida para garantizar su supervivencia.
Los bebés de esta especie necesitan aferrarse físicamente a sus madres para desarrollar fuerza muscular y adquirir una sensación básica de seguridad. Ante la ausencia de ese contacto, los responsables del centro probaron distintas alternativas —toallas enrolladas y muñecos de tela— hasta encontrar el soporte adecuado: un orangután de peluche naranja, de ojos saltones, de la firma sueca IKEA. La elección no fue estética, sino funcional, adaptada a la fisonomía del pequeño primate.
Un proceso de integración aún en marcha
La historia no termina ahí. La socialización de Punch con el resto del grupo ha sido compleja. Algunos visitantes captaron escenas en las que otros monos rechazaban su incorporación a juegos y sesiones de acicalamiento. Sin embargo, los cuidadores insisten en que se trata de un proceso natural y progresivo de aprendizaje, y aseguran que el animal avanza, poco a poco, en su integración.
En ese contexto, la publicación de la AD Ceuta FC adquiere una dimensión que trasciende lo deportivo. El club ha vinculado la historia del pequeño primate con el sentimiento de comunidad que impregna el Murube. Un estadio que, como reza la frase viralizada, convierte cada partido en algo más que noventa minutos: en un espacio donde nadie camina solo.