Rubén Díez y la gesta del Ceuta: "Lo que hemos hecho es historia"

Una rueda pinchada, una ciudad en vilo y un gol que lo cambió todo. Así vivió Rubén Díez, centrocampista caballa, el regreso del Ceuta a Segunda División tras 45 años de espera

Rubén Díez
photo_camera Rubén Díez

El ascenso del Ceuta a Segunda empezó con una rueda pinchada en Algeciras. Literal. El autobús del equipo tuvo que detenerse camino de Fuenlabrada, en plena cuenta atrás para el partido más importante de la temporada. Pero ni el contratiempo, ni los nervios, ni los kilómetros impidieron que este grupo hiciera historia. Rubén Díez, centrocampista caballa, lo contaba aún con la voz tomada por los cánticos y el corazón acelerado por la emoción, Rubén Díez, centrocampista de la AD Ceuta, que ha compartido sus primeras impresiones tras el histórico ascenso a Segunda División. Lo ha hecho en el programa oficial de la Primera RFEF, conducido por José Antonio Duro y Raúl Ruiz. La ciudad aún no ha soltado el aliento desde el domingo: hacía 45 años que Ceuta no vivía algo así.

“¿Feliz? Como para no estarlo después de lo que hemos conseguido”, sonríe, con la garganta aún resentida. “El viaje de vuelta fue duro, pero la celebración en el autobús, en el ferry, la llegada al puerto... fue una pasada. Llegamos sobre la una de la mañana y aquello estaba lleno. Ceuta está volcada”.

Rubén Díez

Díez ya había vivido un ascenso con el Castellón, pero reconoce que este tiene un sabor distinto. “Un ascenso es un ascenso, da igual el club... pero aquí no era una obligación. Lo que hemos hecho con el Ceuta es historia, y eso tiene un valor incalculable”.

El tanto que selló el ascenso le pilló en el banquillo. Había sido sustituido cinco minutos antes. “Estaba nervioso perdido. Desde fuera se sufre el doble. Cuando pita el final me abrazo con Dani Aquino, con quien tengo mucha relación. Luego, todos al campo, no encontrábamos ni a los compañeros”, rememora.

Rubén Díez

Habla de vestuario, de unión, de equilibrio. Y señala al entrenador. “José Juan ha sabido gestionar el grupo como nadie. Ahí está el ejemplo: el gol del ascenso no lo marca un titular habitual, lo mete un chaval joven. Eso dice mucho del trabajo que ha hecho con todos”.

La semana previa no fue sencilla. Viaje accidentado a Fuenlabrada, rueda pinchada en Algeciras, y la tensión del directo: “Llegamos al hotel con el partido del Murcia empezado. Ya sabíamos que si ganábamos, ascendíamos. Los últimos minutos del Murcia-Antequera fueron agónicos”.

Rubén Díez

Había cláusula, y se queda: “Tenía contrato en caso de ascenso, así que estaré aquí un año más. Estoy muy feliz de haber ayudado a que este club vuelva a Segunda y de poner a Ceuta en el mapa del fútbol profesional”.

¿Una imagen para guardar? Lo tiene claro: “Justo después del gol, no salgo corriendo. Me llevo las manos a la cabeza y pienso: ‘No me lo puedo creer’. Esa imagen no se me va a olvidar nunca”.

Rubén Díez habla desde el corazón. De un vestuario unido. De una ciudad entregada. Y de un ascenso que ya es parte de la memoria colectiva. Ceuta vuelve al fútbol profesional. Y lo hace por la puerta grande.