El próximo domingo la AD Ceuta FC visitará Anduva para medirse al CD Mirandés, pero el precedente inmediato se escribió con acento caballa en el Alfonso Murube. En la primera vuelta, los de José Juan Romero firmaron un 2-0 de autoridad ante 5.041 aficionados que convirtieron el estadio en un fortín.
Golpe tempranero y madurez competitiva
El Ceuta no especuló. A los cinco minutos, José Matos castigó un error en la salida del Mirandés tras una presión alta perfectamente coordinada. El pase de Koné fue quirúrgico; el zurdazo cruzado del lateral, definitivo. 1-0 y el Murube en combustión.
El equipo rojillo intentó recomponerse a través de la posesión, pero sin filo. El Ceuta, disciplinado y compacto, aguardaba su siguiente zarpazo. Kuki Zalazar avisó en el 21’, tras otra acción profunda de Koné. Poco después, el extremo africano tuvo que retirarse por molestias y entró Konrad de la Fuente. El guion no cambió; el desenlace sí.
Konrad, medio gol y sentencia
En el minuto 37 llegó el segundo. Error defensivo del Mirandés, pase filtrado de Marcos Fernández —medio tanto en la lectura y la ejecución— y definición de Konrad tras regatear al meta Juanpa. 2-0 y sensación de control absoluto. El descanso consolidó esa percepción: el Ceuta jugaba con una madurez cada vez más reconocible; el Mirandés, atascado en sus propias imprecisiones.
Portería a cero y gestión del partido
Tras la reanudación, el patrón se mantuvo. Aisar Ahmed pudo sentenciar en el 52’, pero Juanpa sostuvo a los suyos con una parada de mérito. También Kuki y Marcos rozaron el tercero. Fran Justo movió el banquillo —Etienne Eto’o, Thiago Helguera, Carlos Fernández— y el Mirandés ganó algo de profundidad. La más clara fue para Eto’o, cuyo disparo en el 78’ se marchó rozando el travesaño.
Romero respondió con Bodiger, Salvi y Bassinga para cerrar líneas. En el 88’, Samuel Obeng sustituyó a un aplaudido Marcos Fernández. El Ceuta selló el triunfo sin sobresaltos y, una vez más, con la portería a cero.
Contexto para Anduva
Sin embargo, el propio Romero ha rebajado cualquier tentación de confianza antes de viajar a Miranda. El técnico entiende que el escenario cambia por completo: Anduva es un campo donde el Mirandés se siente más fiable y compite cada partido con carácter de urgencia. Para el entrenador caballa, la clasificación no refleja el potencial real del rival, que cuenta con futbolistas diferenciales y margen de crecimiento.
El mensaje interno es claro: respeto institucional al adversario, intensidad máxima desde el primer minuto y cero relajación pese al precedente favorable. El Ceuta llega reforzado por sus últimas victorias, pero sabe que fuera de casa no basta con el recuerdo del Murube. Habrá que replicar la presión coordinada, la disciplina táctica y la eficacia que definieron aquel 2-0.