CD Burgos – AD Ceuta FC | Segunda vuelta

Así fue el Ceuta-Burgos de la primera vuelta: dominio, gol y un Murube que empujó hasta el final

Antes de visitar El Plantío, la AD Ceuta FC ya sabe lo que es imponerse al Burgos CF. En la primera vuelta, los de JJ Romero firmaron una de sus actuaciones más completas en el Alfonso Murube

Ceuta Burgos / M. Zapico
photo_camera Ceuta Burgos / M. Zapico

Antes de medirse este miércoles al Burgos CF a domicilio, la AD Ceuta FC mira atrás y encuentra un partido que explica bien su identidad en esta temporada: el triunfo en el Alfonso Murube durante la primera vuelta.

Aquel día, el estadio respondió como en las grandes citas. Más de 4.600 aficionados empujaron a un equipo que, durante 45 minutos, firmó probablemente una de sus primeras partes del curso. Un Ceuta reconocible, con personalidad, dominando desde la posesión y la presión tras pérdida, sin permitir que el Burgos respirara.

Un Ceuta que impuso su ritmo

El arranque fue intenso. El Burgos avisó primero con dos ocasiones de Fer Niño, pero el Ceuta respondió rápido, adueñándose del balón y del partido. Con Rubén Díez moviendo los hilos y Cristian Rodríguez interpretando los espacios, el equipo de José Juan Romero empezó a inclinar el campo.

El premio llegó en el minuto 19. José Matos aprovechó un balón suelto en el área para hacer el 1-0 tras una acción de fe de Kone. 

A partir de ahí, el equipo caballa acumuló llegadas. Aisar, Cristian o el propio Kone rozaron el segundo, pero volvió a aparecer esa sensación que ha acompañado al equipo en varios tramos de la temporada: generar mucho… y cerrar poco.

Un segundo tiempo de resistencia

Tras el descanso, el Burgos dio un paso adelante. Movió el banquillo y apretó. El Ceuta, más contenido pero sin perder el orden, tuvo que resistir en algunos momentos. El partido se volvió más físico, más cerrado, más de detalles.

El susto llegó en el minuto 80. Un cabezazo de Mario González se estrelló en el larguero y congeló al Murube. Fue el momento más delicado para los de Romero.

Pero el Ceuta no se descompuso. Supo competir. Supo sufrir. Y también supo seguir buscando el segundo. Kuki Zalazar y Rubén Díez lo intentaron en el tramo final, aunque el marcador ya no se movió.

Un triunfo que marcó el camino

El 1-0 fue suficiente. Corto en el resultado, pero amplio en sensaciones. Porque aquel partido dejó una idea clara: el Ceuta no solo estaba en Segunda para competir… sino para hacerlo con personalidad.

Hoy, meses después, el contexto ha cambiado. El equipo llega con la permanencia prácticamente asegurada y mirando de reojo hacia arriba. Pero el mensaje sigue siendo el mismo.