Este domingo, a las 14:00, el Ceuta volverá a cruzarse con el Eibar, esta vez en Ipurúa. Octavo contra noveno, 51 puntos frente a 48, y un partido que puede mover medio tablero. Pero antes de mirar al norte, toca recordar cómo vibro el Murube en la primera vuelta, cuando los de José Juan Romero firmaron una victoria donde los caballas hicieron valer la superioridad numérica en el césped..
Un Murube lleno y un partido que arrancó sin freno
Aquel día, 5.207 personas empujaron desde el primer minuto. El Ceuta salió con hambre, con esa energía que se nota en las piernas y en el ambiente. En diez minutos, Marcos ya había rozado el gol con un disparo cruzado que levantó a medio estadio. El equipo mordía arriba, presionaba y obligaba al Eibar —que llegaba sexto y con aspiraciones altas— a replegarse.
Los centros desde las bandas eran el arma del Ceuta, pero el gol se resistía. Hasta que el partido se rompió.
La expulsión que cambió el guion
Al cuarto de hora, Buta entró con la plancha sobre Aisar. La jugada pasó por el VAR y la amarilla se convirtió en roja. El lateral armero se marchó sin protestar, consciente de que la acción no tenía defensa. Primera expulsión de su carrera y un Eibar obligado a remar contracorriente desde muy pronto.
Con uno más, el Ceuta se adueñó del balón y del ritmo. Zalazar llegó a marcar tras una buena combinación con Koné, pero el fuera de juego milimétrico dejó el grito congelado en la grada. El Murube rugió igual, como si el gol hubiera entrado.
Youness desata la locura antes del descanso
La recompensa llegó justo antes del descanso. Un córner mal despejado, un centro de Kuki Zalazar y un cabezazo de Youness que entró con fe. Magunagoitia tocó el balón, pero no lo suficiente. El 1-0 subió al marcador y el Murube explotó.
El Ceuta se fue al vestuario con cinco disparos a puerta frente a ninguno del Eibar. Dominio claro y sensación de que el partido estaba donde quería Romero.
El Eibar lo intentó, pero el Ceuta mandó
En la segunda parte, Beñat San José movió piezas para reanimar a los suyos. Martón tuvo la más clara para los visitantes, pero Charly respondió firme. Fue un aviso aislado. El Ceuta volvió a tomar el control y rozó la sentencia en una acción en la que Zalazar aprovechó un error de Magunagoitia, pero Moreno apareció para salvar al Eibar.
El tramo final fue de cambios y pulsaciones altas. Romero refrescó al equipo con Salvi, Andy y Konrad. El Eibar buscó pólvora con Guruzeta y Arbilla. Hubo ocasiones en ambas áreas: Bautista rozó el empate con un zurdazo que se estrelló en la red lateral, y Marcos no pudo culminar una contra que nació de Andy y Konrad.
Aplausos, esfuerzo y tres puntos de los que pesan
El Murube despidió a Rubén y Marcos en el 88’ con una ovación que decía mucho más que un marcador. El Ceuta había competido con carácter, con orden y con una claridad de ideas que dejó sin respuesta a un Eibar que se vio condicionado desde la expulsión.
Una amarilla a Salvi cerró el partido antes del pitido final. Tres puntos de oro, un Murube que volvió a sentirse fortín y un Ceuta que confirmó que no estaba en la categoría para pasearse, sino para competir de verdad.
De aquel Murube a este Ipurua
Este domingo, el escenario será otro y el contexto también. Pero aquel 1-0 dejó una sensación clara: cuando el Ceuta juega con convicción, puede incomodar a cualquiera. Incluso a un Eibar que ahora, tres puntos por encima, vuelve a cruzarse en el camino pero los armeros son el mejor equipo como local y el Ceuta sufre mucho como visitante.