Aquel enfrentamiento correspondiente a la decimoctava jornada arrancó con condiciones meteorológicas poco amables: viento y lluvia intermitente sobre el Murube. Pero el Ceuta no tardó en dejar claro que quería el partido.
Antes de que se cumpliera el primer minuto, Marcos Fernández ya había puesto en alerta a la defensa amarilla tras un centro de Konrad, y segundos después Kialy Koné estuvo a centímetros de abrir el marcador con un disparo que se marchó rozando el poste.
Las Palmas respondió con un cabezazo de Sergio Barcia tras una falta botada por Jonathan Viera, y el propio Barcia volvió a probar suerte poco después, obligando a la defensa caballa a intervenir.
El partido se convirtió pronto en un pulso intenso: presión alta del Ceuta, líneas compactas y pocas concesiones. Marcos Fernández volvió a intentarlo desde fuera del área y José Matos perdonó una ocasión clara, mientras el conjunto canario también generaba peligro con intentos de Jesé y Loiodice.
El descanso llegó con 0-0, pero con la sensación de que el Ceuta había sido más incisivo.
El golpe de Las Palmas
La segunda parte cambió el guion. Las Palmas adelantó líneas, comenzó a manejar el balón con más criterio y terminó encontrando el premio.
En el minuto 51, Enrique Clemente culminó una jugada colectiva con un disparo ajustado al palo que adelantó al conjunto canario. Un golpe duro para el Ceuta, que había acumulado ocasiones pero volvía a verse penalizado por la falta de acierto.
El Murube empujó… y llegó el premio
Con el marcador en contra, JJ Romero agitó el banquillo. Entraron Lachhab y Anuar, y el Ceuta comenzó a cargar el área con insistencia, especialmente a través de centros laterales.
Las Palmas resistía mientras el reloj corría, y el Ceuta rozó el empate en varias ocasiones. La más clara, una vaselina de Koné en el minuto 81 que se marchó ligeramente por encima del larguero.
Pero el equipo caballa nunca dejó de creer.
El gol que salvó un punto
Cuando el partido parecía escaparse, llegó el estallido en el Murube. Minuto 89. José Matos, llegando desde atrás, cazó un balón suelto y soltó un derechazo cruzado e imparable que batió a Churripi.
Gol, justicia poética y un estadio en pie.
El Ceuta rescataba un empate en una noche de resistencia y carácter, aunque con la sensación compartida de que el equipo había hecho méritos para algo más.
Un nuevo capítulo este domingo
Meses después, ambos equipos vuelven a verse las caras. El Ceuta llega en un momento dulce, encadenando tres victorias consecutivas y con la oportunidad de asaltar los puestos de playoff.
