Lo dijo en la rueda de prensa previa y lo sostuvo con hechos. Capa quería demostrar que está preparado para competir en Segunda División. Y su entrenador, José Juan Romero, ya lo sabía.
El técnico reconoció antes del choque que la ausencia de Carlos Hernández era un fastidio, al considerarlo uno de los mejores defensas de la categoría. Pero dejó claro que Caparrós estaba sobradamente capacitado para asumir esa responsabilidad. No era un parche, era una alternativa de garantías.
Y el respondió pronto.
En el minuto 11, tras un córner botado por Marino Illescas, Capa se elevó con determinación para cabecear al fondo de la red y firmar el 2-1. Un gol que volteaba el pulso inicial y que simbolizaba algo más que una acción a balón parado: la vuelta a la titularidad de uno de los nombres propios del Ceuta de Primera RFEF y la constatación de que JJ Romero mantiene a toda su plantilla —los habituales y los menos recurrentes— en pleno rendimiento competitivo.
Pero su actuación no se limitó al gol. Caparrós firmó un partido sólido, intenso en el duelo, firme en el juego y atento en las coberturas en un encuentro que fue un intercambio constante de golpes. El choque, aplazado semanas atrás por el temporal, terminó con victoria ceutí (3-2).
“Súper contento de sacar los tres con nuestra gente”
En zona mixta, Caparrós describió el encuentro con naturalidad: “Un partido super bonito para el espectador”, con ocasiones para ambos equipos y una primera mitad “de locura”, marcada por el ida y vuelta y la intensidad.
Reconoció que el Córdoba salió fuerte tras el descanso, aunque puntualizó que tampoco generó “ocasiones clarísimas” y que el ritmo del primer tiempo era difícil de sostener. “Sabíamos que no iba a seguir igual”, explicó, subrayando que la segunda parte fue algo más controlada.
No escondió su satisfacción por el resultado: “Súper contento de sacar los tres con nuestra gente y sumar los tres en el Murube”. Insistió en esa idea de felicidad compartida, especialmente al recordar que su padre había viajado desde Barcelona tras soñar que jugaba y marcaba. “Yo no me alegro por mí, sino por todos los que están detrás mío apoyando y luchando cada día para que esté feliz y jugando”, afirmó, deseando que sea “el primero de muchos”.
También tuvo palabras para la afición del Murube, a la que definió como “espectacular” y sin “palabras para describirlo”. Admitió que cuando el equipo empezaba a sufrir y las piernas pesaban, el empuje desde la grada fue determinante: “Los últimos minutos nos han llevado en volandas para sacar los tres”.
Con un “gran colchón de puntos” y el objetivo cada vez más cercano, Capa lanzó un mensaje ambicioso pero prudente: lograr la meta cuanto antes y, si se da el escenario, “mirar a otro lado”.
La victoria ante el Córdoba no solo suma tres puntos. Refuerza el fondo de armario, confirma la gestión de vestuario de JJ Romero y proyecta la imagen de un equipo que, cuando aprieta el calendario y pesa el contexto, encuentra respuestas en quienes estaban esperando su momento.

