El maestro ceutí que dio el “sí quiero” con una sudadera del Sporting vive hoy otro momento inolvidable: ver a su equipo en el Murube.
Los colores tiran tanto como la sangre, y Sergio Aguilera lo sabe mejor que nadie. Este maestro de Educación Infantil, nacido en Ceuta, vive su pasión por el Sporting de Gijón como una auténtica religión. Tanto, que el día que firmó su matrimonio ante notario, lo hizo con una sudadera del equipo de su alma. Una religión rojiblanca a la que se han sumado su mujer y su hijo mayor.
Desde que la AD Ceuta logró el ascenso, Sergio supo que algo grande se avecinaba: ver al Sporting en el Murube, su estadio local. Y vaya si lo está disfrutando.
Fue el único aficionado en recibir al equipo en la estación marítima. Consiguió entrada en el córner visitante y, gracias al equipo de comunicación del Sporting, presenció el entrenamiento en la pista de atletismo. Allí, Joaquín Alonso —leyenda del club y actual responsable de Relaciones Institucionales— lo recibió personalmente. Sergio le contó cómo nació su amor por el Sporting, una historia tan curiosa como entrañable.
Un cromo que cambió su vida
De niño, Sergio no quería ser como los demás. Quería animar a un equipo especial. Así que decidió que el primer cromo que saliera de un montón sería el suyo. “Primero me salió el Real Madrid, pero yo no quería ser del Madrid. Cogí otro… y era del Sporting”. Desde entonces, allá por 1992 o 1993, no ha dejado de ser sportinguista.
Hoy colecciona camisetas (algunas ya sin color, pero con mucho cariño), pósters, bufandas, banderas y cromos. Lamenta que la tienda online del club no envíe a Ceuta: “Hubiera venido al entrenamiento vestido como los jugadores”, decía entre risas mientras se hacía fotos con ellos.
Cada partido, una emoción
Este sábado no será la primera vez que vea al Sporting en directo. Ha estado en El Molinón dos veces, y también en campos como Jerez o Valdebebas. Pero para Sergio, cada partido es como el primero. “He estado en estadios donde solo había 500 aficionados del Sporting, y se me ponía la piel de gallina cantando el himno y los cánticos”.
Hoy, en el Murube, Sergio vivirá otro momento inolvidable. Sin corazón dividido: su alma es rojiblanca. Y sus estadísticas le dan esperanza: “De las diez veces que los he visto en vivo, solo han perdido una”. Su pronóstico: Sporting gana 1-2. Aunque, como él mismo dice, “fútbol es fútbol”.
Sea cual sea el resultado, Sergio ya ha ganado. Ha cumplido un sueño: ver al Sporting en su tierra. Y eso, para él, vale más que cualquier marcador.