El Murube ruge y el Ceuta se hace fuerte: doblete de Marcos, ante el Cádiz, para creer

La AD Ceuta derrota al Cádiz en un Murube lleno, con doblete de Marcos Fernández, homenajes emotivos y un final de sufrimiento que consolida al equipo en la zona media-alta de la LaLiga Hypermotion

AD Ceuta - Cadiz CF M. Zapico (10)
photo_camera Marcos, el gran protagonista del partido ante el Cádiz M. Zapico

El Murube volvió a latir como en las grandes citas. Más de 5.000 voces desafiaron la sobremesa de un sábado poco habitual —las dos de la tarde— para empujar a una AD Ceuta que no solo quería reencontrarse con la victoria, sino también reivindicar su sitio en la LaLiga Hypermotion. Y lo hizo. Con carácter, con pegada y con un nombre propio que empieza a escribirse en negrita: Marcos Fernández.

Un partido que empezó con memoria y terminó con ambición

Antes de que el balón echara a rodar, el Murube ya había jugado su propio partido. Hubo tiempo para el reconocimiento, para el recuerdo y para la emoción contenida. El homenaje a Carlos Orúe, el guiño a “Caballati” y, sobre todo, el respetuoso minuto de silencio marcaron un inicio cargado de simbolismo. Después, fútbol.

El Ceuta salió con intención. Sin rodeos. Avisó pronto con Matos y rozó el gol con Aisar. Era un equipo reconocible, vertical, con hambre. El Cádiz, en cambio, aparecía incómodo, lejos de lo que se espera de un conjunto llamado a cotas mayores.

El punto de inflexión llegó en el minuto 20. Un error en la salida gaditana se convirtió en oro para los de José Juan Romero. Marcos Fernández no perdonó. Control, mirada y definición ajustada al palo. El Murube explotó. No era solo el 1-0, era la confirmación de que el Ceuta sabía exactamente qué partido quería jugar.

El Cádiz tuvo su momento. Un cabezazo al larguero de García Pascual heló el estadio. Fue un aviso serio, pero también un espejismo. Porque el Ceuta, sin hacer ruido, tenía el control emocional del encuentro.

Marcos Fernández firma su tarde perfecta

La segunda mitad arrancó espesa, casi anestesiada. El Cádiz reculaba, se protegía en bloque bajo, pero no reaccionaba. Y en ese contexto, el Ceuta encontró el segundo golpe.

AD Ceuta - Cádiz M. Zapico (10)

Otra vez Marcos. Otra vez oportunismo. Robo, fe y una definición con suspense, tras tocar en Kovačević, que acabó dentro. Doblete. Doce goles en la temporada. Y la sensación de que cada balón dividido en su zona es medio gol.

El 2-0 parecía cerrar el partido, pero el fútbol rara vez concede treguas. El Cádiz, en su primer disparo entre palos, recortó distancias con Roger Martí. Demasiado premio para tan poco. Pero suficiente para agitar el final.

Sufrir también cuenta

Los últimos minutos fueron otra historia. De ida y vuelta. De tensión. De resistir. Konrad agitó el ataque ceutí, Marcos rozó el tercero y el equipo se replegó cuando tocaba hacerlo.

Romero movió el banquillo con inteligencia. Cerró líneas, protegió el resultado y entendió que, a estas alturas de la temporada, ganar también es saber sufrir.

El pitido final, tras seis minutos de añadido, liberó todo. El Ceuta suma, convence y sigue creciendo. Ya no es una sorpresa en la zona media-alta de la tabla. Es una realidad.

Y el Murube, otra vez, fue testigo. Porque aquí, cuando el equipo compite así, pasan cosas y ya son 47 puntos, a nada de la salvación virtual.