El Alfonso Murube vuelve a encenderse este sábado con uno de esos partidos que huelen a examen serio. Llega el Real Valladolid, un histórico con urgencias, y se encuentra a un Ceuta que ha hecho de su casa un lugar incómodo, ruidoso y, sobre todo, muy poco rentable para los rivales. Aquí, en este estadio que late distinto, los puntos pesan más.
El Pucela aterriza en la ciudad autónoma con la mochila cargada de dudas lejos de Zorrilla. La segunda vuelta arranca para ellos en un escenario que no pisan desde hace seis décadas, casi otra vida futbolística. Y lo hacen con la obligación de reaccionar, de volver a parecerse a ese equipo que prometía más de lo que finalmente ha mostrado.
Enfrente, un Ceuta que no está para reverencias. El equipo de José Juan Romero ha encontrado un ritmo propio, reconocible, que le ha llevado a instalarse en la zona noble de la tabla. La derrota en Málaga cortó una racha brillante, pero no ha cambiado la sensación de que este grupo compite con una madurez impropia de un recién ascendido. Y lo hace, además, con un Murube que empuja como pocas veces se recuerda.
El técnico ceutí recupera a Marcos Fernández, una pieza clave arriba, y podría estrenar a José Campaña, un fichaje que ha despertado ilusión entre la afición. La única ausencia destacada será la de Rubén Díez, baja por lesión. El resto, listos para un duelo que se juega también en lo emocional.
En el Valladolid, Tevenet ha pasado la semana intentando recomponer el ánimo tras el golpe ante el Leganés. Habla de verticalidad, de colmillo, de volver a competir sin miedo. Recupera efectivos y mantiene la fe en que su equipo puede dar un giro al rumbo. Peter, recién premiado, llega con confianza y lo ha dejado claro: vienen a por los tres puntos.
Pero el Murube no entiende de intenciones. Aquí manda lo que se hace sobre el césped. Y el Ceuta, que ya sabe lo que es mirar de tú a tú a cualquiera, quiere devolver la visita de la primera vuelta con algo más que orgullo. Quiere demostrar que su sitio en la clasificación no es casualidad.
El partido tendrá además un punto emocional: el regreso de Anuar, ahora blanquinegro, que se reencontrará con el club donde creció desde niño. Un detalle más en un choque que mezcla necesidad, ambición y un ambiente que promete ser de los que dejan huella.
A las 14.00 horas, el balón decidirá. El Murube, mientras tanto, ya está preparado.