"El sábado va a ser una auténtica locura en Ceuta": JJ Romero explota de emoción tras el ascenso

Declaraciones llenas de crudeza, pasión y gratitud marcan la rueda de prensa más intensa de JJ Romero

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El Fernando Torres de Fuenlabrada estalló en júbilo. Y no fue solo por el pitido final. Lo que vivió la AD Ceuta este domingo ante el Fuenlabrada quedará grabado en la memoria de toda una ciudad: el club caballa ha logrado el ascenso a Segunda División, categoría a la que regresa el fútbol ceutí casi medio siglo después. Una hazaña deportiva sin precedentes recientes que llevó al entrenador, José Juan Romero, a rendirse a la emoción y al simbolismo del momento: “Es un día para el disfrute de toda la ciudad”.

El técnico sevillano compareció en rueda de prensa empapado, literalmente, por la euforia. Sus jugadores irrumpieron entre vítores y botellas de agua para interrumpir sus primeras palabras, como ya hicieran cuando el Ceuta subió a Primera Federación. “Aunque mi mujer se enfade, el fútbol es lo más mediático y va a valer para que se le reconozca a la Ciudad de una puñetera vez”, soltó con esa mezcla suya de crudeza y pasión.

Romero no quiso hablar solo del campo, sino de lo que representa el ascenso: “Volví al Ceuta porque considero al presidente mi amigo, y ha sido la mejor decisión de mi vida. Me dijo que quería llevar al club al fútbol profesional... y míralo”. Reconoció, con voz entrecortada, que el día tenía también tintes personales: “Tengo a mi padre delicado, ha tenido un infarto... y mi familia, que sufre lo que se escribe en redes sociales. Esta ilusión por el fútbol me la permite ella, mi mujer, la que más me aguanta”.

Sobre el encuentro, el técnico valoró el esfuerzo coral: “Me dejaron jugar solo con once pero han merecido jugar todos. Este equipo es un ejemplo. Es una familia”. Agradeció al cuerpo técnico y tuvo un recuerdo especial para la afición: “¿Cómo no iban a saltar al campo? ¿Quién se va a quedar en el asiento después de casi 50 años? Y se han comportado con exquisitez”.

Romero confesó no haber vivido nunca un partido igual. “Nunca había tenido un partido tranquilo”, medio en broma, medio en serio, dejó caer el de Gerena. “Queríamos ganar. No nos valía el empate. El Fuenlabrada es un gran equipo, como todos los de la categoría, pero planteamos un toma y daca porque nos convenía. Y salió perfecto”. Entre bromas y desahogos, dejó una perla que resume su filosofía: “No sé si ir a jugar la Liga de Campeones o a ver al Betis... pero el sábado va a ser una auténtica locura en Ceuta”.

Como no podría ser de otro modo, tuvo palabras para todos los que le “aguantan”. “Agradecer a todo el cuerpo técnico pues saben lo que es aguantarme pues soy insoportable”, señaló, volviendo la mirada a todo su cuerpo técnico pero hizo extensible “al presidente, al de la Ciudad y que todo el mundo lo disfrute y en una ciudad como Ceuta mucho más”. Y como JJ no da puntada sin hilo, tuvo una 'especial dedicatoria' para los 'haters'. “También a mi familia que es la que sufre lo que escriben en redes sociales y tengo a mi padre delicado que ha tenido un infarto”. Y para Eva, su mujer, “la que más me aguanta y que me permite que esta ilusión por el fútbol la pueda llevar hacia adelante”.

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También hubo espacio para la emoción institucional. Antonio García Gaona, presidente de la Real Federación de Fútbol de Ceuta, no pudo contener las lágrimas. “Es uno de los mejores días de mi vida”, confesó al borde del llanto. “Ya se ha conseguido”, exclamaba entre abrazos. “Esto es lo máximo. Tres ascensos en cuatro años nos han llevado al fútbol profesional. Club, Ciudad, Federación y afición han remado en la misma dirección”.

Gaona reivindicó el esfuerzo colectivo: “Desde Tercera hemos tenido que superar muchos obstáculos. Con trabajo, fe y la ayuda de Dios y de la Virgen de África todo se consigue”. Agradeció el respaldo de la RFEF: “Quiero mostrar mi profundo agradecimiento a la Federación Española. Ha demostrado que está con Ceuta. Hemos hecho historia”.

Desde el césped hasta la grada, pasando por los despachos, Ceuta entera celebró. Porque hay ascensos que no solo suben a un equipo: elevan a una ciudad. ¿El siguiente paso? Disfrutarlo. Y soñar, por qué no, un poco más.