El Córdoba salió del Murube con la sensación de haber dejado escapar algo más que tres puntos. Iván Ania señaló que su equipo volvió a regalar demasiado ante un Ceuta que no necesitó mucho para castigar cada despiste. Tres tiros a puerta, tres goles. A veces el fútbol es así de simple, como recuerda José Juan Romero en muchas ocasiones: el partido lo gana quien menos fallos comete.
Una primera parte sin dueño
El técnico del cuadro cordobés describió el arranque como “loco”, y no le faltó razón. El partido iba y venía, sin control, con ocasiones en ambas áreas. La diferencia estuvo en la puntería: el Ceuta convirtió todo lo que tuvo y el Córdoba, no, también tuvo algo que ver el buen trabajo de Pedro López bajo palos. Ania repasó los goles casi con resignación: un corte de Kuki al primer palo, un córner mal defendido y una contra tras un saque de esquina a favor. Tres situaciones que, según él, “no pueden volver a suceder”. El fútbol no perdona.
El peso de ir a remolque
Con el 3-2 al descanso, el Córdoba se volcó. Mucha posesión, mucha insistencia, pero poca claridad. El Ceuta dio un paso atrás, cerró espacios y convirtió la segunda parte en un ejercicio de paciencia… que los blanquiverdes no supieron resolver. Centros que no pasaban del primer defensor, ataques previsibles y la sensación de que el gol, esta vez, no iba a llegar.
Ania reconoció que antes del descanso sí vio al equipo con opciones de empatar e incluso de darle la vuelta. Pero tras el paso por vestuarios, el guion cambió: “Era un querer y no poder”.
Autocrítica y preocupación defensiva
El entrenador no escondió el problema: cinco goles encajados en cuatro días, y cuatro de ellos, según su criterio, evitables. Recordó errores similares en Almería y subrayó que la fragilidad atrás está penalizando demasiado. “Debemos mejorar defensivamente fuera de casa”, insistió.
Ajustes que no bastaron
Buscó más presencia ofensiva con extremos que encararan y con Jacobo actuando casi como un atacante desde el lateral. Quería generar dudas en un Ceuta muy replegado, mover el balón por dentro y terminar por fuera. Pero el rival se juntó bien y no concedió.
Una oportunidad perdida
La derrota duele también por lo que significaba: el Córdoba podía haber dormido en playoff por primera vez. En lugar de eso, el Ceuta le da alcance en la tabla. Aun así, Ania pidió calma: están a un punto y el lunes llega el Andorra, un partido que ya suena a obligación.
El técnico lo resumió con claridad: dos equipos con propuestas parecidas, pero uno más eficaz. El Ceuta convirtió todo; el Córdoba, no. Y en un partido tan abierto, esa diferencia fue definitiva.