La AD Ceuta FC se marchó de Almería con una derrota (4-2) que deja más lecturas que conclusiones simples. Porque el marcador castiga, sí, pero también esconde un partido partido en dos, con un Ceuta que pagó caro sus errores… y que, aun así, se negó a desaparecer.
No era una cita cualquiera. El Estadio de los Juegos Mediterráneos acogía algo más que un duelo de la jornada 24 de LaLiga Hypermotion. Más de medio millar de aficionados caballas lo entendieron así y tiñeron de blanco el fondo visitante en uno de los desplazamientos más simbólicos del curso. El equipo de José Juan Romero llegaba con confianza, con identidad y con la sensación de haber encontrado un camino. Enfrente, una UD Almería herida, obligada a reaccionar.
Y reaccionó pronto.
El Almería muerde primero y el Ceuta lo paga
El Almería salió con el cuchillo entre los dientes, presionando arriba y jugando cerca del área de Guille Vallejo. El Ceuta apenas había tomado aire cuando el portero visitante ya había tenido que intervenir con reflejos felinos para evitar el primero. El guion era claro: dominio local, Ceuta resistiendo y buscando una contra que le permitiera respirar.
Ese asedio encontró premio en el minuto 16. Una mano de Anuar, revisada por el VAR, acabó en penalti y Sergio Arribas no perdonó. El golpe fue duro y dejó secuelas inmediatas. Los problemas en la salida de balón se multiplicaron y, siete minutos después, una pérdida castigó al Ceuta con el segundo, obra de Léo Baptistão tras una acción bien cocinada por los locales.
El Ceuta intentó estirarse tímidamente, con alguna llegada aislada y un par de acciones a balón parado, pero el partido parecía escaparse. Más aún cuando, en otra recuperación alta, Jon Morcillo aprovechó un rechace para firmar el 3-0. Demasiado castigo para un equipo que no estaba bien, pero tampoco tan lejos.
El golazo que cambió el ánimo
Y entonces apareció Kuki Zalazar. Al filo del descanso, cuando el túnel de vestuarios parecía un refugio urgente, el uruguayo cazó un balón suelto tras una falta y lo empalmó de primeras, a bote pronto, directo a la escuadra. Un golazo. Un gesto de orgullo. Y, sobre todo, una vida extra para el Ceuta.
Romero agita el partido y el Ceuta se lo cree
El descanso fue un punto de inflexión. Romero no dudó: triple cambio y mensaje claro. El Ceuta volvió al césped con otra cara, más agresivo, más decidido. Konrad empezó a encontrar espacios, Kuki siguió siendo un quebradero de cabeza y el equipo encadenó sus mejores minutos del partido. Hubo ocasiones, protestas por una posible mano, disparos que rozaron el gol… El 3-2 parecía una cuestión de tiempo.
Y llegó. En el 77, penalti sobre Bodiger y Marcos Fernández, con sangre fría, ajustó el balón al palo para meter de lleno al Ceuta en el partido. El sector visitante explotó. Quedaba tiempo. Había fe.
Un golpe final que apaga la remontada
Duró poco.
Un error defensivo, otro penalti —esta vez en el área caballa— y Adri Embarba devolvió la ventaja de dos goles al Almería. Un mazazo definitivo para un Ceuta que ya había gastado casi todo en el intento de remontada. Y estuvo a punto de caer el quinto pero lo evitó el larguero.
El partido se apagó sin más goles. tras seis goles de añadido, con la sensación de que el Ceuta fue víctima de sus propios errores… pero también de su valentía. Porque incluso en el peor escenario, con 3-0 en contra y un estadio empujando, el equipo no bajó los brazos. Perdió, sí. Pero dejó claro que sigue compitiendo, incluso cuando todo parece cuesta arriba, y jugando contra su peor enemigo, él mismo.