Una final encubierta, en el 'Enrique Roca', entre el Ceuta y el Murcia

El fútbol de verdad no entiende de excusas. Este domingo, el Ceuta visita al Murcia en uno de esos partidos que marcan trayectorias. Líder contra perseguidor, invictos contra anfitriones, un estadio abarrotado y un punto de diferencia. No hay margen de error ni tiempo para dudas

Real Murcia Estadio Enrique Roca
photo_camera Estadio Enrique Roca

Horas. Es lo único que separa a la AD Ceuta y al Real Murcia de un duelo que no entiende de términos medios. Ni siquiera de grises. Porque lo que se juega este domingo en el estadio Enrique Roca –más conocido como Nueva Condomina– huele a ascenso, a liguilla, a infarto colectivo. Y eso, en una categoría como la Primera RFEF, donde los márgenes son tan estrechos como crueles, convierte este partido en algo más que un simple enfrentamiento: es una cita con la historia.

La AD Ceuta, líder con 53 puntos, visita al segundo clasificado con apenas un punto de ventaja. Siete jornadas por delante, cinco equipos en la pelea directa por una plaza de ascenso y una igualdad tan extrema que hasta el golaveraje puede convertirse en juez de la temporada. En ese terreno, el Ceuta parte con ventaja: el 4-2 de la ida da oxígeno, pero también responsabilidad.

El ambiente que se respira en Murcia es de los que aceleran el pulso. El club pimentonero anunció el viernes que quedaban apenas 2.500 entradas para colgar el cartel de ‘No hay billetes’, y lo cierto es que el Enrique Roca estará a reventar. El partido ha sido declarado de alto riesgo, y la afición visitante –más de 300 valientes– tendrá que hacerse con sus entradas en taquilla, tras la controvertida decisión de bloquear la venta online en su zona.

Los de José Juan Romero llegan con la épica de su lado: 18 partidos sin conocer la derrota, una estadística que ya se codea con los libros de récords de la categoría. Solo un tropiezo les separa del histórico registro que comparten Racing de Santander y Deportivo de La Coruña. "Precioso", lo define el técnico caballa, que prefiere hablar de privilegios antes que de presiones. "Aquí nadie se teletransporta", soltó en su rueda de prensa, con esa guasa marca de la casa, en referencia al viaje exprés de los suyos: barco al alba, carretera y vuelta tras el partido. Nada nuevo para los caballas, que se han ganado a pulso estar donde están.

Romero no quiere cambios, ni tácticos ni emocionales. "Nada de ansiedad, nada de miedo", repite como un mantra. Ni siquiera tiene claro el once. "No tengo ni puta idea de a quién voy a sacar", reconocía sin filtros. Porque en este Ceuta todos suman, todos compiten y todos creen. Y esa fe se ha convertido en su motor, su escudo y su bandera.

Al otro lado, un Real Murcia que también llega crecido. Los de Fran Fernández vienen de asaltar el campo del Betis Deportivo y cuentan con una plantilla amplia, física y ambiciosa. El técnico grana, sin dramatismos, lo dejaba claro en sala de prensa: "Este partido es importante, pero no definitivo". Aun así, todo en su discurso destilaba la trascendencia de lo que se avecina. Desde su análisis del rival –"un equipo completo, que ha mejorado mucho desde enero"– hasta su advertencia a los suyos: "Los detalles marcarán el partido".

Con figuras como Joao Pedro Palmberg, Moha, Boateng o Isi al 100%, Fernández tendrá que hilar fino para armar un once competitivo, aunque no oculta que "tengo un par de dudas". Lo que sí tiene claro es que su afición será clave. "Van a competir con nosotros desde el recibimiento. Son la número uno", sentenció.

En el fondo, lo que se juega este domingo no cabe en una clasificación. Porque Ceuta y Murcia representan dos formas distintas de entender el fútbol, pero con el mismo objetivo: volver a ser de Segunda. Uno, con la historia como escudo. El otro, con el presente como bandera. Y en mitad de todo, un balón, 90 minutos y miles de gargantas empujando desde la grada.

Lo único seguro es que no será un partido más. Será 'el' partido, gane quien gane.