La victoria ante la AD Ceuta FC dejó alivio en El Alcoraz, pero también autocrítica en el discurso del entrenador azulgrana. Jon Pérez Bolo calificó el triunfo como “necesario”, aunque reconoció que su equipo no firmó un partido brillante.
“Un triunfo necesario sin hacer un gran partido. Pues conseguimos esos tres puntos que queríamos”, resumió el técnico, consciente del peso que tiene cada jornada en la pelea por alejarse de la zona comprometida de la tabla.
Bolo subrayó el nivel del conjunto caballa, al que definió como una de las revelaciones de la categoría. Reconoció que el Ceuta les complicó la tarde tanto en igualdad numérica como tras la expulsión. “Está ahí porque es una de las revelaciones de la categoría y nos ha puesto las cosas muy difíciles. Con once y luego con diez, darle la enhorabuena”, afirmó.
El entrenador oscense admitió que su equipo no supo gestionar sus mejores momentos. Cuando el partido parecía encarrilado, faltó pausa y claridad. “Cuando mejor se nos ha puesto no hemos sabido tranquilizarnos, tener el balón y generar más fútbol”, explicó. La presión por sumar tres puntos, señaló, generó nervios que derivaron en pérdidas, imprecisiones y concesiones peligrosas.
En ese tramo, el protagonismo recayó en Dani Jiménez. El guardameta sostuvo al Huesca cuando el equipo reculó y el Ceuta encontró espacios. Bolo destacó sus intervenciones para mantener la ventaja en el marcador.
Preguntado por si el Ceuta fue superior, el técnico fue matizado. Reconoció que el equipo visitante tuvo fases de dominio y generó ocasiones claras, pero defendió que el resultado responde a la eficacia. “En el cómputo global, ¿quién consigue hacer goles y quién no? Nosotros hemos hecho dos y ellos ninguno”, argumentó.
También analizó el planteamiento del rival. Según Bolo, el Ceuta les estudió bien, presionó arriba con intensidad y les impidió desarrollar el juego mostrado en jornadas anteriores, especialmente ante el Cádiz. La falta de profundidad y las dificultades para encontrar líneas de pase marcaron la primera mitad.
Sobre la expulsión de Marcos, el técnico mantuvo una postura prudente. En directo le pareció una entrada fuerte en un balón dividido, aunque tras revisar las imágenes reconoció no apreciar una dureza excesiva como para roja directa. "Luego en las imágenes no he visto realmente tanta dureza como para una una roja. Pero el árbitro a determinado que que tenía que ser roja". Aun así, asumió la decisión arbitral y comprendió el enfado del banquillo ceutí. “Es una faena quedarse con uno menos. Entiendo al míster y si me hubiera pasado a mí, también estaría enfadado”, señaló.