La pista de Málaga fue este sábado el escenario de una de esas historias que se cuentan sin necesidad de adornos: la teniente María Romero, del RING‑7 y atleta del Ramón y Cajal, volvió a demostrar que lo suyo no es correr, sino mantenerse en un ritmo que parece de otro planeta. Paró el crono en 7:23:31, un tiempo que la convirtió en subcampeona de España en los 100 kilómetros.
Todo esto apenas unos días después de que en Ceuta aún se comentara su triunfo en la Cuna de la Legión. Romero no ha levantado el pie y, visto lo visto, tampoco parece tener intención de hacerlo.
En Málaga se encontró con rivales de peso: la alicantina Lucía González, campeona el año pasado; Janine Edith Lima, que sabe lo que es ganar este título; o ultrafondistas curtidas como Ágata Halas, Eva Pareja o Alba María Reguillo. Un cartel que imponía solo con leerlo.
La victoria fue para Gemma Arenas, especialista en trail que decidió probar suerte en la distancia larga y acertó de pleno, firmando un 7:20:57 que le dio el oro. La pelea entre Arenas y Romero fue constante, con apenas tres minutos de diferencia en meta. Tercera fue Eva Pareja, con un tiempo de 8:13:14, casi 50 minutos después de la atleta del RING‑7.
Más allá del podio, la cita malagueña reunió a buena parte del ultrafondo nacional en el Campeonato de España de 50 y 100 kilómetros, tanto en categoría absoluta como máster. Un escaparate perfecto para medir fuerzas… y para confirmar que la sevillana afincada en Ceuta sigue creciendo sin hacer ruido.
A sus 26 años, destinada en el acuartelamiento El Jaral, Romero acumula un palmarés que empieza a ser difícil de resumir. En su club lo viven con orgullo y cercanía: cada logro es compartido, celebrado y sentido como propio. Ella, mientras tanto, mantiene el mismo perfil de siempre: trabajo, constancia y humildad.
No hace falta vestirlo de épica. Basta con mirar la clasificación y ver que María Romero vuelve a estar ahí arriba, en una de las pruebas más duras del atletismo. Y que lo hace con la naturalidad de quien entiende el deporte como un camino largo, de esos que se recorren paso a paso… o, en su caso, a un ritmo que parece volar.