El eco de las cintas, aros y pelotas resuena en el Polideportivo Guillermo Molina cada día, incluso en pleno período vacacional. Las gimnastas federadas de la ciudad autónoma demuestran que la dedicación y el esfuerzo no entienden de descansos. Bajo la atenta mirada de sus entrenadoras, estas jóvenes deportistas se reúnen diariamente para perfeccionar sus rutinas y mantener el nivel competitivo que las ha llevado a representar a Ceuta en campeonatos regionales y nacionales.
En el ambiente se percibe una mezcla de concentración y entusiasmo. Las categorías abarcan desde las más pequeñas, conocidas como "promesitas", hasta las integrantes de precopa, copa y base. Cada una con un objetivo claro: superar los retos que traerá la temporada de competiciones, que comenzará a finales de febrero.
Disciplina y constancia desde temprana edad
Las "promesitas", que son las más jóvenes del grupo, dan sus primeros pasos en el mundo de la gimnasia rítmica. Con edades alrededor de los cinco años, estas pequeñas deportistas encaran sus entrenamientos como un juego lleno de desafíos. No obstante, su compromiso con el deporte ya es evidente. Para ellas, los entrenamientos no solo son una preparación física, sino una introducción a los valores de la disciplina y el trabajo en equipo.
Sus entrenadoras, conscientes de la importancia de forjar una base sólida, se enfocan en enseñarles la técnica básica y los movimientos que algún día las llevarán a competir en los llamados "torneítos", eventos diseñados para que las más jóvenes empiecen a familiarizarse con el ambiente competitivo.
Las categorías mayores: entre la perfección y la presión
En las categorías precopa, copa y base, el nivel de exigencia aumenta considerablemente. Aquí, las gimnastas trabajan jornadas intensas que combinan técnica, flexibilidad, expresión corporal y resistencia física. La meta es clara: brillar en los Campeonatos de Andalucía y, para las más destacadas, alcanzar el nivel requerido para competir a nivel nacional, representando a Ceuta en los Campeonatos de España. Entrenar aun siendo vacaciones es duro, pero saben que es necesario. Los campeonatos son muy exigentes, y solo pueden destacar si trabajan constantemente.
El rol del equipo técnico
El esfuerzo de las gimnastas no sería posible sin la dedicación de sus entrenadoras y preparadores físicos. Ellas diseñan sesiones específicas para cada categoría, ajustando el enfoque según las necesidades de las deportistas. Mientras que las más pequeñas practican la coordinación y la elasticidad, las mayores perfeccionan coreografías complejas y trabajan en la presentación artística, uno de los aspectos clave en la gimnasia rítmica.
Además, el equipo técnico también se encarga de inculcar valores como el compañerismo y la resiliencia. En un deporte donde la perfección es la norma, aprender a superar errores y a manejar la presión es tan importante como ejecutar una pirueta impecable.
Una pasión que trasciende el polideportivo
A medida que las sesiones avanzan, se pueden observar momentos de esfuerzo extremo y pequeños triunfos personales. Una gimnasta consigue perfeccionar un giro que llevaba días practicando; otra supera su propio récord de flexibilidad. Estos logros, aunque a veces imperceptibles para el público general, son el motor que impulsa a estas jóvenes a seguir adelante. Cada pequeño avance es un paso hacia sus sueños.
Para las gimnastas ceutíes, el entrenamiento en vacaciones no es un sacrificio, sino una muestra de amor por su deporte. En cada rutina, en cada salto y en cada giro, queda patente su compromiso con la excelencia y su deseo de llevar el nombre de Ceuta a lo más alto.
Cuando finalicen las vacaciones y las luces de los campeonatos se enciendan, estas jóvenes estarán listas. Y, pase lo que pase, ya habrán demostrado que el verdadero éxito radica en la perseverancia y la pasión.