El técnico del conjunto caballa valoró el triunfo en el Murube subrayando la superioridad de su equipo, aunque lamentó la falta de acierto: “Debemos ser más efectivos en los últimos metros”.
El Alfonso Murube volvió a ser escenario de una noche de esas que hacen afición. La AD Ceuta FC se impuso por la mínima a la SD Eibar (1-0) en un partido intenso, vibrante y con el guion que tanto gusta a la grada: un equipo valiente, sin complejos, dispuesto a mandar ante uno de los gallos de la categoría.
El gol solitario valió tres puntos y confirmó que los de José Juan Romero atraviesan un momento dulce. No pierden desde hace cinco jornadas y la sensación que transmiten es la de un bloque que ha cogido el pulso a la Segunda con la naturalidad de los equipos que saben a qué juegan.
Romero, que volvió a dirigir desde la cabina, resumió con contundencia el sentir del vestuario: “Salvo alguna acción aislada, solo ha existido un equipo con once jugadores. Incluso después de la expulsión, seguimos siendo muy superiores, robando en campo contrario y minimizando su presencia en nuestra área”.
Intensidad, pero falta de pegada
El Ceuta jugó con la determinación que pide su técnico: presión alta, dinamismo en la circulación y descaro en los duelos. Pero faltó lo que Romero reclamó con vehemencia tras el pitido final: la puntería. “Hemos tenido muchas acciones para haber matado el partido. Cuando no lo cierras, cualquier falta, córner o pelotazo puede generar dudas. Mi enfado es que debemos ser más efectivos en los últimos metros”, admitió.
El Murube, consciente de esa falta de acierto, apretó en los instantes finales, con la grada mordiéndose las uñas cada vez que el balón sobrevolaba el área caballa. La victoria, sin embargo, nunca estuvo en serio peligro: la defensa supo contener y el equipo mantuvo la intensidad hasta el final.
Desde arriba, sin poder transmitir
Romero, forzado de nuevo a seguir el encuentro desde la cabina, no escondió la incomodidad que le provoca esa situación: “Veo lo mismo arriba que abajo, pero arriba no puedo transmitir y eso no se pasa nada bien. Soy un admirador de Luis Enrique, pero en este aspecto estoy convencido de que seguiré viéndolo desde abajo”.
Un Ceuta atrevido
El técnico ceutí celebró más que el resultado la identidad que su equipo está construyendo: “Al principio parecía que nos podría costar, pero lo hemos asimilado rápido. El equipo ya ha cogido el pulso a la categoría siendo atrevido, yendo arriba en la presión y jugando con dinamismo. Lo estamos disfrutando”.
Romero también quiso mirar al banquillo, consciente de que la temporada será larga: “Necesitamos que todos los jugadores se vayan sumando a la causa. Algunos se están haciendo muy importantes y cualquier lesión o problema podría pasarnos factura. Cuantos más seamos, más cerca estaremos de los objetivos”.
Con los pies en el suelo
En un Murube que empieza a creer, el míster se encargó de poner mesura: “Me conformo con estar del 10 para arriba, sería un éxito absoluto. Pero si nosotros estamos a nuestro nivel y seguimos haciendo las cosas como hasta ahora, no vamos a dejar de competirle a nadie”.
Con 11 puntos en el casillero y tres victorias en casa, el Ceuta ha dejado claro que no es un invitado de paso en Segunda. La grada lo sabe, el vestuario lo asume y el Murube vibra con un equipo que compite con descaro y personalidad.