El Ceuta salió de Ipurúa con un 3-0 que pesó más por la forma que por el fondo. José Juan Romero lo dejó claro nada más sentarse en la sala de prensa: el partido se les fue en las acciones a balón parado. Nada de excusas, pero sí una explicación repetida casi como un estribillo.
El técnico defendió que su equipo no estaba tan lejos del Eibar como sugiere el marcador. “Estábamos bien, muy dentro del partido”, arrancó. La jugada del penalti no les sacó del plan y el inicio del segundo tiempo tampoco. Hasta que llegó la falta del 2-0. Ahí, según Romero, se rompió todo.
“Sabíamos la dinámica del Eibar. Lo mejor era que no se pusieran por delante, porque cuando lo hacen últimamente cuesta muchísimo darles la vuelta”, admitió. Aun así, insistió en que el Ceuta tenía el encuentro “muy controlado” hasta ese golpe. “Nos hacen un gol en una acción defensiva a balón parado que no puede ocurrir en este fútbol. Y luego otra igual. Hasta ese momento éramos más dueños del balón y de las situaciones”.
Con el 3-0, reconoció, ya no hubo partido. El Ceuta se desconectó y el Eibar jugó a placer.
La eterna falta de pegada
Romero no esquivó una de las cuestiones que más se repiten esta temporada: la falta de mordiente arriba. El equipo maneja bien la pelota, pero le cuesta convertir ese dominio en ocasiones claras.
“Nos está faltando en líneas generales toda la temporada. Tenemos que optimizar muchísimo las situaciones. No sé si no nos da para más, que probablemente sea la realidad”, dijo con crudeza. “Tenemos que hacer mucho para hacer un gol. Con muy poco nos ha hecho el Eibar tres hoy”.
El entrenador volvió a poner en valor el mérito acumulado durante el curso, pero sin esconder que el margen de error es mínimo. “Necesitamos mucho más que los contrarios para ganar partidos. Venimos de un campo muy complicado el miércoles, donde fuimos muy fiables defensivamente, y hoy no ha sido así. Y lo pagamos”.
Un Eibar que ya avisaba desde la primera vuelta
Romero también fue preguntado por la evolución del Eibar desde el partido de la primera vuelta. Su respuesta fue una reflexión sobre el fútbol y sus trampas.
“Esa es la gran mentira o la gran verdad del fútbol: los resultados”, soltó. Para él, el Eibar ya jugaba bien entonces, incluso mejor en algunos tramos. “Me gustaba mucho cuando fueron allí y lo temía. Era un rival muy complicado”.
La diferencia, según el técnico, está en que ahora la pelota entra. “Hay veces que se hacen las cosas muy mal y ganas, y otras que las haces muy bien y no ganas. Es así”. Hasta el 3-0, insistió, el partido fue real. Después, “un partido de mentira”.
Romero cerró con un elogio al rival: “Me parecía un equipo muy bien trabajado y sabía que iba a salir de su mala racha. Ahora llega muy fuerte para meterse entre los seis”.