La AD Ceuta FC salió de Butarque con una derrota abultada (5-2) y con la sensación de haber dejado escapar un partido que tenía bajo control. Pero más allá del marcador, el foco lo puso José Juan Romero en sala de prensa, donde ofreció un análisis directo, autocrítico y sin concesiones.
“El resultado es el que es”, asumía de entrada el técnico, aunque matizaba que el desarrollo del partido permitió alternativas para ambos. En ese contexto de ida y vuelta, el entrenador señaló la diferencia real: “ha habido una diferencia abismal entre un equipo y otro” en el intercambio de golpes.
Del dominio al desconcierto
El Ceuta pasó de gobernar el partido en la primera mitad a descomponerse tras el descanso. Una transformación que el propio Romero reconoció no entender del todo, aunque sí dejó claro el punto de partida del análisis: “trataré de verlo empezando por mí”.
Lo que sí tiene claro es que el equipo no puede permitirse ese tipo de desconexiones. “No podemos hacer un primer tiempo como el que estábamos haciendo y luego que nos ganen así”, deslizó, apuntando directamente a la pérdida de identidad en la segunda mitad.
Errores propios que abren el partido
Romero fue especialmente crítico con acciones concretas que terminaron por decantar el encuentro. Dos goles del Leganés llegaron tras faltas a favor del Ceuta, una circunstancia que el técnico no dejó pasar: habló de una “actitud y una ejecución lamentable”.
Ahí, en esos detalles, el partido se rompió definitivamente. Porque cuando el Ceuta concedió espacios, el rival encontró el escenario perfecto. Romero lo resumió con claridad: se le “abrió la autovía” a un equipo que supo aprovechar cada metro.
El entrenador insistió en una idea que atraviesa toda la temporada: la diferencia en las áreas. El Ceuta generó, pero no concretó. El Leganés, en cambio, castigó cada concesión.
“En esta categoría el nivel en las áreas se ve”, explicó, reconociendo que a su equipo le sigue costando convertir su producción ofensiva en goles, algo que en partidos abiertos se paga caro.
Recordó que el equipo está compitiendo por encima de sus posibilidades y que errores como los de Butarque amplifican el castigo ante rivales de este nivel.
Además, dejó entrever el desgaste físico de varios jugadores y el impacto de las numerosas bajas, aunque sin ponerlo como excusa. La confianza en el grupo, insistió, es total.
“No tengo duda con los que han jugado”, afirmó, ampliando ese respaldo a toda la plantilla e incluso a los jugadores del filial.
Mensaje a la afición: respeto sin dramatismo
Ante los cerca de 500 aficionados desplazados, Romero optó por un mensaje honesto. Rechazó el dramatismo y evitó pedir perdón, pero sí dejó claro su respeto y admiración: el equipo, dijo, “muere con ellos”.
También apeló a la realidad del fútbol y al contexto de la temporada, recordando que el Ceuta está en una posición privilegiada y firmando un curso notable.
Toca reaccionar
El 5-2 en Butarque supone el tercer tropiezo consecutivo para la AD Ceuta FC, un límite que el propio Romero considera excepcional dentro de la regularidad del equipo. “Ya hemos agotado el cupo”, vino a decir, convencido de que el equipo reaccionará.
Ahora, el desafío es inmediato: recomponerse, recuperar la solidez y evitar que este golpe tenga continuidad. Porque si algo ha demostrado este Ceuta, es que sabe levantarse.