El adiós de Rubén Díez al Ceuta no fue solo un cambio. Fue una despedida con peso, de las que dejan huella en el vestuario y en la grada. El mediocentro cerró su etapa reconociendo el crecimiento del club y sin esconder la emoción por lo vivido en estas dos temporadas.
Un final para disfrutar… y mirar al futuro
Rubén Díez explicó que el equipo quiso cerrar el curso como empezó a construirse: compitiendo y conectando con la gente. “Lo hemos intentado demostrar en el último partido, también para que la gente disfrutase. Creo que ha sido así”, señaló.
Más allá del resultado, el centrocampista puso el foco en la evolución del Ceuta: “Van pasando los años y el club sigue creciendo. Nos vamos jugadores, vienen otros y el club sigue”. Para él, la clave está en el camino que ha tomado la entidad: “Cuando las cosas se hacen bien, viniendo desde abajo, el crecimiento llega”.
Antes de irse, dejó un mensaje claro hacia dentro: “La esencia del club no la pueden perder nunca. Tienen mucho margen de mejora”.
Un vestuario que deja huella
Su relación con José Juan Romero fue uno de los pilares de su etapa. No lo escondió: “El míster tiene mucho cariño hacia mí, igual que yo hacia él”. Por eso, reconoce que el próximo curso será diferente: “Va a ser duro que empiece la pretemporada y que no esté”.
Rubén habla desde el agradecimiento: “Me ha dado confianza y cariño desde el primer día. Solo tengo palabras de agradecimiento”. Y amplía el foco: “Voy a echar de menos también a muchos compañeros, porque compartes muchas horas durante mucho tiempo”.
Una despedida con emoción en el Murube
El momento del cambio, con la grada reconociendo su etapa, fue uno de los más especiales del día. “Fue emotivo”, resumió. No era para menos: dos temporadas marcadas por logros importantes.
“Son muchos recuerdos. El ascenso del año pasado y la salvación de este, con tantas jornadas por delante”, recordó. Un vínculo que va más allá del césped: “Coges sentimiento al club y a la ciudad”.
Zaragoza, destino confirmado
Lo que era un secreto a voces ya es una realidad. Rubén Díez jugará en el Real Zaragoza. Él mismo lo confirmó sin rodeos: “No es un secreto”.
El regreso a casa pesa más que cualquier otra cosa: “Para mí es muy especial. Soy un niño de allí, me he criado viendo partidos en La Romareda”. Y lo deja claro: la decisión estaba tomada desde hace tiempo.
El recuerdo que lo resume todo
Si tiene que quedarse con un momento, no duda: Fuenlabrada. “El ascenso es el más especial”, afirma. No solo por lo colectivo, también por lo personal: volver al fútbol profesional.
Aquel gol, la celebración, el viaje de vuelta y la llegada a Ceuta forman parte de una memoria que ya es historia del club. “Ha habido muchos momentos, pero ese es el que más significa”, concluye.