Más de 350 nadadores desafiaron este fin de semana las corrientes del Estrecho en una prueba que, más que una competición, se ha convertido en una fiesta del deporte y del orgullo ceutí.
Hay pruebas deportivas que son mucho más que una competición. La XIV Vuelta al Hacho volvió a demostrarlo este fin de semana, con cerca de 350 nadadores desafiando las aguas de la bahía sur en una cita que ya es un clásico del calendario nacional de aguas abiertas.
La travesía, puntuable para la Copa de España, no solo ha superado registros de participación, sino que ha confirmado algo que aquí ya sabíamos: Ceuta engancha. Por el entorno, por la organización, por el cariño con que se vive desde dentro y desde fuera del agua.
Los reyes del Hacho
El británico Hywel Davies volvió a reinar en la prueba con un tiempo de 2 horas y 19 minutos, imponiéndose con solvencia pero sin margen para la relajación: Sancho Blanco le pisó los talones (2h21’25’’) y Nacho Gaitán cerró el podio solo seis segundos después (2h21’31’’).
Entre las mujeres, la sevillana Ana Mancera firmó una gran victoria con 2 horas y 43 minutos, seguida por Naira Gutiérrez (2h44’) y una Luna Aguilera muy arropada en casa. La ceutí, emocionada al tocar la arena de la Ribera, se colgó un bronce muy celebrado.
Un reto de verdad
La Vuelta al Hacho no se anda con rodeos. Son 10 kilómetros que rodean la península, con corrientes traicioneras, viento cambiante y un recorrido que exige cabeza fría y cuerpo entrenado. Fuente Caballos marcó la salida a las 9:00 h, con giro al espigón, paso por el Foso de San Felipe, bocana del puerto y vuelta por la cara norte del Hacho, hasta llegar a la Ribera, donde esperaba una auténtica fiesta.
Familiares, curiosos, turistas y ceutíes de siempre se agolparon en la meta para aplaudir a los valientes. Porque aquí no solo se compite: aquí se celebra.
Ceuta, en la cresta de la ola
No es casualidad que el año pasado, la XIII edición, fuese elegida mejor prueba de aguas abiertas de España por la Real Federación Española de Natación.
Ceuta brilló por la organización, el trato al deportista, la limpieza del circuito, la cercanía de los accesos. Por eso esta ciudad costera ha dejado atrás a plazas históricas como Navia o Guipúzcoa.
Y este año, más que mantener el nivel, lo ha superado. Porque cuando Ceuta hace las cosas bien, se nota. Y cuando se mezcla el deporte con el alma de una ciudad, el resultado es este: una travesía que ya es marca de la casa.