La presidenta de los empresarios advierte sobre la incertidumbre de la aduana comercial

Campos: “La economía ceutí no depende de Marruecos, pero necesita certezas”

La XIII Reunión de Alto Nivel entre España y Marruecos dejó acuerdos en múltiples ámbitos, pero ni una palabra más sobre la aduana de Ceuta. Arantxa Campos, presidenta de la patronal, alerta: sin reglas claras y seguridad, el paso fronterizo no puede sostener relaciones comerciales estables

Primer pase de pescado en la aduana comercial desde Marruecos / S.I.
photo_camera Primer pase de pescado en la aduana comercial desde Marruecos / S.I.

La XIII Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos ha dejado una lista larga de acuerdos —catorce convenios y una declaración conjunta con más de cien puntos— pero ni una sola mención concreta a la aduana comercial de Ceuta, un asunto clave para el tejido económico de la ciudad.

Entre los compromisos firmados destaca un acuerdo para frenar discursos de odio y combatir la desinformación en redes sociales, así como la colaboración en aguas del Estrecho. Pero sobre la operatividad real de la aduana, silencio absoluto.

Para entender qué supone esto en la economía local, hablamos con Arantxa Campos, presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta.

“No dependemos de Marruecos para nada”

Campos es clara desde el primer minuto: “Nosotros, comercialmente hablando, no dependemos en absoluto de Marruecos”, afirma.

Eso no significa —puntualiza— que la aduana sea irrelevante: “Si tenemos la posibilidad de contar con una aduana con un país vecino, lo lógico es aprovecharla”.

Lo compara con una partida de póquer: "si tienes cuatro ases, los usas". Para la presidenta de la patronal, Ceuta dispone de una baza estratégica que aún no ha jugado del todo: su puerto, ubicado en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. “Pasan millones de barcos. Hay que aprovechar todas las posibilidades. Y la aduana es una más”, subraya.

La clave: seguridad y reglas claras

El problema no es la aduana en sí, sino la incertidumbre que la ha rodeado desde su anuncio. Campos lo explica con un ejemplo sencillo: Si una empresa se compromete a suministrar detergente a un supermercado, pero depende de una aduana que un día solo deja pasar un camión, otro día cierra y otro cambia las normas, la actividad se vuelve imposible. “Eso no sostiene ninguna relación comercial segura”, recalca.

Para la patronal, la operatividad de la aduana no puede quedar al capricho de decisiones unilaterales del vecino: “No puedes esperar que otro empresario o un señor en la aduana decida cuándo pasa tu camión. No tiene sentido”.

Recuerda, además, que el comercio internacional funciona con reglas claras y previsibles: “Las reglas están estandarizadas, y desde luego no son lo que nos han dicho aquí. Es absurdo totalmente”.

Plan A y plan B: la economía ceutí ya funciona así

Campos insiste en que los empresarios de Ceuta trabajan desde hace años con alternativas: si la aduana falla, queda Algeciras. Ese enfoque seguiría siendo válido incluso con un paso fronterizo comercial activo. “Lo que no puede ser es estar al albur de lo que diga en cada momento el país vecino”, resume.

Un silencio que pesa en la economía local

El resultado de esta RAN deja a Ceuta tal como estaba: sin avances tangibles sobre la aduana comercial. No hay calendario. No hay condiciones conocidas. No hay garantías de estabilidad.

Mientras tanto, la patronal mantiene su postura: aprovechar cualquier oportunidad, pero sin depender de ella.

La frontera sigue siendo un tema pendiente. Y Ceuta, una vez más, queda a la espera de que los compromisos políticos se traduzcan en hechos.