Gibraltar ha decidido ponerse serio. Después de años viendo cómo parte de su industria del juego online hacía las maletas rumbo a Ceuta, el Peñón ha presentado una nueva Ley del Juego con la que intenta cerrar la puerta a futuras fugas. El ministro de Servicios Financieros y Juego, Nigel Feetham, llevó el texto al Parlamento gibraltareño esta semana, en un momento en el que la competencia con la ciudad autónoma es más evidente que nunca.
Desde el Brexit, muchas compañías han optado por trasladar su actividad a Ceuta, atraídas por un régimen fiscal especial y por un modelo que exige presencia real: sede física, empleados contratados y cotizando aquí. Gibraltar quiere ahora aplicar una lógica similar. Su nueva normativa deja atrás la idea de que basta con tener la tecnología instalada en el territorio y obliga a que la gestión o el control sustancial de las operaciones se realicen desde allí.
La ley no ha surgido de la noche a la mañana. Se remonta a un informe de 2016, pero entre Brexit, pandemia, evaluaciones internacionales y cambios fiscales en Reino Unido, el proyecto ha ido acumulando retrasos. Ahora, según publica gamingintelligence.com, el Peñón se ha decidido a actualizar un marco regulatorio que llevaba años pidiendo una revisión. La industria del juego online ya no se parece en nada a la de 2005: la nube manda, los proveedores B2B se han multiplicado y el marketing digital ha cambiado las reglas del negocio.
El nuevo texto amplía el alcance de la supervisión, incorpora a más actores de la cadena de suministro y pone el foco en la captación de clientes. También introduce un sistema de sanciones más flexible: se acabó aquello de pasar directamente de la advertencia a la revocación de la licencia. Habrá medidas intermedias y un Tribunal de Apelaciones específico para el sector.
Otro de los pilares es la protección del consumidor y de la reputación de Gibraltar como jurisdicción. El Gobierno quiere blindarse frente a delitos financieros, reforzar la confianza en el mercado y mantener su atractivo económico. Y, como guiño a los nuevos tiempos, la ley abre la puerta a trámites completamente digitales para operadores y licencias.
Todo esto llega justo antes de que entre en vigor la primera parte de la nueva legislación británica que incrementa los impuestos al juego. Un contexto complicado para un sector que, aun así, sigue siendo clave en el PIB gibraltareño. Feetham insiste en que Gibraltar seguirá siendo un lugar “pro-business”, siempre que las compañías cumplan con sus obligaciones y protejan a los usuarios.
Mientras tanto, el Peñón no se queda quieto. Busca diversificar su economía y atraer nuevos inversores, y presume de su presencia en ferias internacionales como ICE en Barcelona o Consensus en Hong Kong. Esperan nuevas solicitudes de licencias en los próximos meses.
En Ceuta, donde el modelo ya exige presencia real y empleo local, la noticia se sigue con interés. La competencia se endurece, pero también confirma algo: el sector del juego online sigue mirando hacia el sur del Estrecho. Y ahí, la ciudad autónoma lleva ventaja.