La presidenta de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE), Arantxa Campos, ha expresado con claridad y sin rodeos el sentir del tejido empresarial local ante la reciente parálisis en el funcionamiento de la aduana comercial entre España y Marruecos. “Ha sido un tema más político que económico”, resumió Campos este jueves en la Asamblea Ordinaria del organismo que preside, considerando que la apertura del canal comercial con Marruecos ha sido simbólica, pero intrascendente para la economía real de la ciudad.
El análisis de la representante de la patronal resulta demoledor. “Prácticamente no ha tenido ninguna incidencia en Ceuta”, afirmó, subrayando que el sector privado ha observado todo este proceso más como un espectáculo político que como una verdadera oportunidad de negocio. “Las opiniones las deben emitir los políticos”, remató, dejando claro que la CECE no tiene intención de alimentar una polémica que, a efectos prácticos, consideran irrelevante ahora mismo para la economía local.
Una aduana comercial sin tráfico real
Campos no niega que se hayan hecho pruebas —algunas de ellas exitosas de forma limitada—, pero asegura que el balance es casi nulo. “Se han hecho muchas pruebas y desde luego no ha llegado ninguna mercancía de manera continuada. Bueno, salvo una de las empresas que sí ha conseguido traer productos con cierta regularidad”, concedió.
Esa excepción, para ella, no puede ser la base de un modelo económico fiable. “No nos podemos basar en lo que decide el país vecino cuando abre o cuando cierra”, sostiene Campos, aludiendo a la falta de previsibilidad y transparencia del lado marroquí. Esa dependencia de la voluntad unilateral de Marruecos, según la CECE, hace inviable la construcción de relaciones comerciales estables.
Reglas claras y condiciones iguales
Para la patronal ceutí, el problema va más allá del simple cierre temporal de la aduana. Se trata de la ausencia de un marco normativo claro, común y duradero. “Una actividad económica debe estar basada en una normativa clara, seria y desde luego igual para todo el mundo”, defiende Campos. Lo contrario —es decir, distintos regímenes aduaneros según el punto geográfico— introduce una incertidumbre insalvable para las empresas.
“No podemos tener aquí un tipo de aduana, en Algeciras otro y en Argelia otro diferente. Necesitamos una aduana bajo las mismas condiciones para todo el mundo”, reivindica. La CECE exige, por tanto, no solo que se reactive la aduana comercial, sino que lo haga bajo criterios homologables a los del resto del territorio nacional y comunitario.
Decepción empresarial y escepticismo generalizado
La posición de los empresarios de Ceuta dista mucho del entusiasmo institucional que acompañó al anuncio de la apertura de la aduana comercial en enero de 2023. Desde entonces, la falta de avances concretos y la ausencia de tráfico real han erosionado la confianza del sector económico local.
En este contexto, la reciente confirmación por parte de la Delegación del Gobierno de que no habrá operativa comercial durante la Operación Paso del Estrecho ha sido recibida como una confirmación más del fracaso técnico y diplomático del proyecto. La aduana comercial, que prometía abrir un nuevo capítulo en las relaciones económicas entre Ceuta y Marruecos, hoy se percibe, por parte de los empresarios, como un experimento frustrado que no ha salido del laboratorio político.
Vistas al futuro
La patronal mantiene su exigencia: una aduana funcional, estable y con reglas claras. Pero también deja caer que, si esto no es posible, mejor asumirlo cuanto antes y dejar de generar falsas expectativas. Mientras tanto, Ceuta sigue esperando una estructura aduanera real que permita diversificar su economía y fortalecer sus relaciones comerciales con el exterior.