La ciudad se ha despertado hoy con esa sensación de “¿ya pasó lo peor?” después de una madrugada movidita: chaparrones, rayos, truenos, granizo y alguna racha de viento que hizo temblar más de una persiana. A primera hora solo quedaba activo el aviso por fenómenos costeros, que se esfumado a las nueve, como quien recoge los bártulos después de una noche larga.
Tras cuatro días bajo el vaivén de Leonardo y Marta —las borrascas, no los vecinos—, este domingo parece querer darnos un respiro. No un descanso completo, tampoco nos emocionemos: el cielo afloja, pero no firma la paz. Las nubes seguirán ahí, densas, aunque con intención de abrir algún claro a lo largo de la mañana. Eso sí, al mediodía podría caer otro chaparrón moderado, de esos que te pillan justo cuando decides salir sin chubasquero. Y ojo, que cerca de la medianoche también podría volver a llover con cierta fuerza.
Las temperaturas no se mueven demasiado: máximas alrededor de 16 grados y mínimas de 12. El viento de poniente soplará con moderación, aunque en algún momento podría volver a recordar quién manda.
El día, en realidad, es un puente entre lo que se va y lo que viene. Marta se aleja hacia el nordeste, pero por el Atlántico ya asoman nuevos frentes con más lluvia y más viento, que llegarán en los próximos días para seguir agitando el panorama. La inestabilidad, por lo que parece, ha decidido quedarse al menos hasta el próximo fin de semana.
Así que sí: hoy respiramos un poco… pero sin guardar el paraguas demasiado lejos.