Frontera

Las autoridades del país vecino vetan la entrada del producto en Ceuta por segundo día consecutivo

Marruecos activa la guerra del pescado

Guerrero (consejero Sanidad) sobre las restricciones de Marruecos as a la entrada d pescado

Los comerciantes del Mercado Central temen que, de no cambiar las cosas en el plazo de tres o cuatro días, apenas habrá pescado que ofrecer a los clientes. La situación puede derivar en un incremento de los precios si la crisis obliga a traer el producto de la Península.

La decisión de las autoridades marroquíes de entorpecer el suministro de pescado a Ceuta parece firme. Hoy, por segundo día consecutivo, el volumen de pescado procedente del país vecino se ha visto radicalmente reducido.

 Rabat añade así un nuevo frente en el conflicto que abrió el 9 de octubre con su decisión de suspender indefinidamente el paso de mercancías a través de la frontera. El exceso de celo en el control de los vehículos que transitan entre los dos territorios y las dificultades impuestas al acceso a los peatones han convertido la línea fronteriza en un problema para el normal desenvolvimiento de la vida cotidiana en la ciudad.

Marruecos ha decidido mantener un control estricto sobre los operadores que proporcionan la mercancía a los comercios ceutíes. Según estimaciones aproximadas, el volumen de pescado que entra a diario en la ciudad alcanza los 3.000 kilos.

 

Incremento del precio

Los propietarios de los puestos del Mercado Central confesaban esta mañana su inquietud por lo que temen pueda llegar a convertirse en un desabastecimiento total de pescado. “En el peor de los casos, pescado seguirá habiendo, pero habrá que traerlo de la Península, será más caro y tendremos que ofrecer menos variedad”, explicaba uno de los comerciantes.

Al igual que ayer, la entrada de producto en los puestos ha estado muy lejos del suministro habitual. Algunos de los comerciantes calculan que, de no cambiar las cosas en el plazo de tres o cuatro días, apenas habrá pescado que ofrecer a los clientes.

La principal consecuencia de las restricciones impuestas por Rabat, de mantenerse en el futuro, recaerá sobre los consumidores. La necesidad de completar la oferta obligará a recurrir a los puertos peninsulares, con el consiguiente efecto sobre los precios, que podrían subir hasta un 20%.

La ofensiva de Marruecos ha tenido por objetivo en esta ocasión un producto considerado poco menos que un símbolo en Ceuta. La tradicional tolerancia con los tráficos de mercancías a través de una frontera no comercial como la de Ceuta ha tenido siempre en el pescado a uno de sus bienes estrella. La ciudad se ha jactado de disponer en sus mercados y restaurantes de una mercancía mucho más barata que en la Península y con una gama de especies mucho más amplia. Si Rabat continúa con su política de restricciones, los días de la Ceuta “paraíso del pescado” están contados.

“El veterinario que tenemos en la frontera, como sigamos así, se quedará sin trabajo”, ironizaba esta mañana ante los periodistas el consejero de Sanidad, Javier Guerrero. El consejero ha reconocido que carece de información sobre la situación del suministro de pescado aunque, según ha apuntado, la actitud de Marruecos parece firme. “No es un tema del cual pueda opinar pues depende más de la Delegación del Gobierno, ya que es Marruecos el que no deja entrar el producto,  según me cuentan incluso con amenazas”, ha afirmado.