La entrada masiva de menores procedentes de Marruecos durante este verano y la falta de Presupuestos Generales del Estado han puesto contra las cuerdas la economía de las arcas públicas de Ceuta. El portavoz del Gobierno de Vivas, Alejandro Ramírez, ha reiterado que la situación financiera de la ciudad es "crítica" debido al gasto extraordinario destinado a la atención de menores no acompañados, que asciende a 1,2 millones de euros al mes. Ramírez ha reconocido que este gasto ha dejado a la ciudad en una "situación límite", poniendo en riesgo no sólo la ejecución del presupuesto actual, sino también la planificación para el ejercicio de 2025 si el Estado no atiende urgentemente la necesidad de fondos, que se ha disparado hasta los 10 millones de euros.
El portavoz señalaba que el Ayuntamiento está cubriendo "todas las necesidades básicas que tiene que atender", pero el gasto mensual en menores no acompañados está afectando gravemente a la estabilidad presupuestaria, dado que "las partidas se van agotando en cuanto a la ejecución de ese gasto".
Ramírez ha informado que este martes se ha remitido un informe actualizado a la Secretaría de Estado de Juventud e Infancia así como a la de Inmigraciones, detallando el impacto financiero que la ciudad está soportando y reiterando la solicitud de ayuda urgente.
Desde el Ejecutivo ceutí anuncian que seguirán insistiendo al Gobierno central para que atienda las necesidades financieras de la Ciudad derivadas de la entrada masiva de menores, "una cuestión fundamental no sólo para cubrir la problemática de los menores, sino también para evitar una grave afectación a la estabilidad presupuestaria de la Ciudad".
Mientras llegan los fondos estatales, la Ciudad está barajando diferentes alternativas para cubrir el gasto extraordinario. Entre ellas, "la posible utilización del Fondo de Contingencia, para situaciones de extrema necesidad". Se están explorando varias fórmulas para dar cobertura hasta que llegue la financiación solicitada al Estado. Otra posible vía de financiación es llevar a cabo una modificación de crédito, aunque de momento no se está barajando, ni tampoco la solicitud de un crédito extraordinario.