El Ministerio de Igualdad ha publicado hoy el estudio “Percepción de la discriminación por origen racial o étnico por parte de sus potenciales víctimas en 2024”, un informe que muestra un preocupante incremento de personas que se sienten discriminadas en España debido a su origen racial o étnico. La investigación, presentada por la directora general para la Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo, Beatriz Carrillo, ha sido revelada durante la V Semana Antirracista, que se celebra hasta el 21 de marzo.
El estudio, realizado entre finales de 2024 y principios de 2025, tiene como objetivo rastrear la evolución en la percepción de discriminación en la sociedad española. Comparado con la edición anterior del informe en 2020, el porcentaje de personas que afirman haber sufrido algún tipo de discriminación ha aumentado del 31% al 33%. Este dato refleja una tendencia preocupante de creciente intolerancia y racismo en diversos sectores de la sociedad.
Entre las principales causas de discriminación, el informe señala que un 61% de los encuestados se siente excluido debido a su color de piel o rasgos físicos, mientras que un 36% se ve afectado por sus costumbres o prácticas culturales. Aunque las razones económicas (30%) y el sexo (27%) también se mencionan como factores de discriminación, ha sido especialmente relevante el aumento de discriminaciones relacionadas con el sexo, la identidad de género y la orientación sexual, fenómenos que han cobrado mayor visibilidad en los últimos años.
El ámbito de la vivienda es el que más personas identifican como escenario de discriminación. Un 27,5% de los encuestados asegura haber sufrido algún tipo de rechazo al intentar acceder a una vivienda, lo que refleja la existencia de prácticas excluyentes en este sector. Por otro lado, los espacios públicos, incluidos comercios y restaurantes, son el segundo ámbito donde más personas informan haber sido objeto de discriminación (22%). La discriminación también se extiende a otros ámbitos como el educativo, donde la segregación escolar y el bullying son habituales, y el laboral, especialmente entre las poblaciones afrodescendientes, árabes y norteafricanas, que sufren una mayor vulnerabilidad en los empleos de baja cualificación.
Uno de los hallazgos más alarmantes del estudio es el alto porcentaje de personas que aseguran haber experimentado situaciones que podrían considerarse delitos de odio. Un 52% de los encuestados relata haber vivido al menos un episodio de este tipo en los últimos 12 meses. Este dato refleja una problemática creciente de agresiones verbales y físicas motivadas por el odio racial, sobre todo contra personas negras africanas y árabes.
A pesar de la gravedad de estos datos, la tasa de denuncias sigue siendo baja. Solo un 22,4% de las personas afectadas por discriminación interponen una reclamación formal. Muchos de los afectados consideran que denunciar no serviría para nada, mientras que otros no saben cómo hacerlo o lo consideran algo normalizado.
El informe concluye que es urgente tomar medidas más efectivas para abordar la discriminación racial y étnica. Entre las recomendaciones, destaca la necesidad de fortalecer la protección y reparación a las víctimas, realizar actuaciones preventivas desde el ámbito educativo y sensibilizar a la sociedad en general. Además, se apunta la importancia de aumentar la representación de personas de diversos orígenes en las instituciones y de trabajar con los medios de comunicación para combatir estereotipos y prejuicios.