Tensión máxima en aguas internacionales rumbo a Gaza

La flotilla Global Sumud, rodeada por la Armada israelí, evita la colisión con una maniobra evasiva

Hostigada por la Armada israelí, la flotilla Global Sumud mantiene el rumbo hacia Gaza pese al riesgo de interceptación

Flotilla

La Global Sumud Flotilla afronta sus últimas horas de travesía hacia Gaza bajo un clima de máxima tensión. La misión humanitaria, integrada por más de cuarenta barcos y activistas de cuarenta países, que se encuentra ya en la denominada “zona de alto riesgo”, el área en aguas internacionales donde anteriores flotillas fueron interceptadas por las fuerzas navales de Israel, y está rodeada por la Armada israelí, y ha obligado a la flotilla a realizar una "maniobra evasiva" para evitar una colisión.

La organización ha denunciado este miércoles una “operación intimidatoria” contra dos de sus barcos principales, el Alma y el Sirius. Según el relato de los activistas, un buque de guerra israelí rodeó al Alma durante varios minutos, deshabilitó sus comunicaciones y obligó a su capitán a ejecutar una brusca maniobra evasiva para evitar una colisión frontal. Poco después, el mismo navío repitió el acoso sobre el Sirius. “Estas maniobras temerarias e intimidatorias pusieron en grave riesgo a las personas participantes en la flotilla”, recoge un comunicado.

La tensión había comenzado ya de madrugada, cuando la flotilla activó la “alerta máxima” tras detectar un incremento en la actividad de drones. A bordo de uno de los barcos viaja la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que en una entrevista en Catalunya Ràdio relató el acercamiento de varias embarcaciones israelíes sobre las cuatro de la mañana y, una hora más tarde, la aparición de un submarino. “No sabemos si quieren simplemente estresarnos o si esperan a que amanezca para que el abordaje sea menos peligroso”, explicó.

“Guerra psicológica”

En una comparecencia conjunta desde el Alma y el Sirius, los activistas Thiago Ávila y Lisi Proença denunciaron lo que consideran una estrategia de “guerra psicológica” por parte de Israel. Según su testimonio, los barcos militares maniobraron a gran velocidad en rumbo de colisión para apartarse en el último instante, además de cortar las comunicaciones de la flotilla. “Querían claramente que los viésemos”, resumió Proença.

La relatora especial de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, participó también en la rueda de prensa telemática. Albanese expresó su “admiración” por la misión y reconoció sentirse “avergonzada” por la postura del Gobierno italiano, que horas antes había instado a los activistas a desistir de su travesía. “Sabemos que esto es una gota en el océano, pero representa un acto de coraje para quebrar un bloqueo ilegal que los Estados toleran”, subrayó.

Rumbo a Gaza pese a las advertencias

Los activistas insisten en que su objetivo es pacífico: entregar ayuda humanitaria a una población “sitiada que se enfrenta al hambre y al genocidio”. “Interferir en nuestro paso es ilegal y constituye un crimen de guerra”, han advertido en un comunicado difundido en su canal oficial.

El Gobierno israelí, por su parte, prepara un operativo para interceptar la flotilla y conducir las embarcaciones al puerto de Asdod, en el centro del país. Allí, según la radio pública Kan, los participantes serían interrogados y deportados, como ya ocurrió en misiones precedentes.

En paralelo, la flotilla acusa a varios gobiernos europeos —incluido el español— de “renunciar” a su deber de protegerla al pedir que no entre en la zona de exclusión impuesta por Israel. “Estamos en alerta máxima”, advirtieron a las 00:03 GMT desde el mar. “Hemos entrado a la zona donde flotillas anteriores fueron atacadas. Permanezcan alerta”.

La previsión, según han adelantado los propios activistas, es llegar a la costa de Gaza este jueves si no se produce antes una interceptación.