El precio de la independencia: ser soltero y comprar casa, una misión cada vez más imposible

El 11 de noviembre se celebra el Día del Soltero, una fecha que reivindica la libertad y el amor propio, pero que también deja al descubierto una realidad económica: en España, vivir solo cuesta más. Con el precio de la vivienda disparado, la independencia sentimental se paga cara, sobre todo para quienes sueñan con tener casa propia

vivienda se vende

Ser soltero en España es mucho más que disfrutar de la libertad o celebrar la autosuficiencia. Es también enfrentarse a un mercado inmobiliario que parece estar diseñado para dos. En el Día del Soltero, que se conmemora este 11 de noviembre, los datos vuelven a poner sobre la mesa una verdad incómoda: mantener la independencia cuesta, y mucho.

Según datos de la plataforma Gibobs.com, el 53% de las personas que solicitan una hipoteca en España lo hacen en solitario, una cifra que evidencia que cada vez más ciudadanos deciden dar el paso de comprar una vivienda sin pareja. Sin embargo, el esfuerzo financiero que eso implica es muy distinto. Los solicitantes individuales cuentan con unos ingresos medios de 3.000 euros al mes y destinan casi una cuarta parte de ellos (24%) al pago de su hipoteca.

En cambio, las parejas, con unos ingresos conjuntos que rondan los 4.419 euros, dedican un 20% a su cuota mensual. La diferencia puede parecer pequeña, pero en la práctica supone una barrera difícil de superar para quienes afrontan solos el reto de comprar una vivienda.

El precio medio de las propiedades solicitadas por solteros alcanza los 191.497 euros, un 10% más que el año anterior. Las parejas, por su parte, optan por viviendas un 33% más caras, pero su capacidad de ahorro y endeudamiento también es mayor.

“Ser soltero es una elección o una circunstancia, pero no debería convertirse en una desventaja económica”, apuntan desde Gibobs.com, que destaca que las condiciones del mercado hipotecario penalizan a quienes deciden vivir sin pareja o familia a cargo.

Más allá de los números, el Día del Soltero se ha convertido en un fenómeno comercial —con descuentos, campañas y guiños al consumo individual—, pero también en una jornada para reflexionar sobre cómo se traduce esa independencia en términos reales. La soledad elegida puede ser símbolo de libertad, sí, pero también de desigualdad económica en un sistema pensado para dos sueldos.

Mientras tanto, los solteros seguirán celebrando su independencia este 11 de noviembre, aunque muchos de ellos lo hagan desde un piso alquilado o compartido. Porque, en la España de 2025, tener casa propia en solitario sigue siendo un lujo al alcance de pocos.